“La fórmula es adaptar la diabetes a tu vida y no al revés”, entrevista a Amanda Rodríguez (@ingenieramoderna)
Ingeniera de caminos, madre, emprendedora…. La granadina Amanda Rodríguez habla sobre su pasión, la ingeniería en su cuenta @ingenieramoderna. Pero en ella también habla a sobre diabetes tipo 1, una condición que la acompaña desde muy joven.
Hablamos con ella sobre todos estos temas:
¿Cómo recuerdas tu debut?
Mi debut fue en julio de 2003, y la verdad es que fue una mezcla de emociones, porque ese año yo había organizado un viaje con mis amigos y mi pareja de aquel momento, y nos íbamos en cuanto acabaran los exámenes. En junio ya estuve en varios médicos con revisiones porque notaba que no veía con la misma claridad que antes o que necesitaba continuamente ir al baño a orinar, tenía mucha sed también, hasta que en los primeros 10 días de julio, comencé a perder peso, un kilo por día y me asusté al sexto o séptimo día, porque además, no podía levantarme del sofá, salvo para ir a orinar o a beber agua, tenía la boca continuamente seca y paradójicamente, sólo me apetecía comer galletas de chocolate marca Príncipe. El médico me pidió una analítica y al día siguiente tenía los resultados, vi todo normal salvo la glucosa que salía a 300 o así. El médico me dijo que me iba repetir la analítica por si había sido algún error pero que eso indicaba diabetes tipo 1, y ahí fue cuando me tomé mi último vaso de leche con Cola-Cao sin remordimientos, ya que al día siguiente con ese segundo análisis, ya sí teníamos un diagnóstico certero.
Fue el 18 de julio de 2003 cuando me enseñaron a inyectarme la insulina y me dieron unas recomendaciones respecto a qué comer, en total estuve 1 hora en la consulta médica y esa fue mi educación diabetológica. Pero a mi lo que me preocupaba era que el domingo 20 julio comenzaba el viaje con mis amigos y que me tenía que ir con ellos, que había sido mi motivación todo ese curso y que me lo merecía, así que la endocrina me pidió por favor que retrasase la salida del viaje al lunes 21 julio, que fuese a primera hora a su consulta y que si le contaba que había pasado el fin de semana bien y me veía pincharme bien la insulina, me dejaba ir al viaje. Y así fue. Mi debut fueron 10 días de viaje con mis amigos entre Huelva y Málaga aprendiendo a pincharme, a comer y a superar las hipoglucemias que iban y venían continuamente. Cuando escucho a otros compañeros con diabetes decir que su debut fue una semana ingresados en el hospital, pienso en lo que hice y no sé si fue una locura o fue terapia pura, pero me sirvió para iniciar este camino del que, aún no era consciente en aquel momento, sería el camino que tendría que seguir toda mi vida.
¿Qué similitudes ves entre planificar una infraestructura vial y organizar una rutina estable para controlar la diabetes?
Similitudes entre infraestructura y diabetes: en numerosas ocasiones pienso en ello, en mi profesión, Ingeniería de Caminos, tanto en la carrera como después trabajando en obra, aprendí a planificar, organizar y gestionar, eso era fundamental para que todo saliese bien, y si algo iba mal, había que solucionarlo y volver a replanificar, y esto precisamente es lo que hay que hacer en nuestro día a día como personas con diabetes, tomar decisiones constantemente, si sales a la calle tienes que controlar tu glucemia y comprobar que llevas todos los recursos para poder sobrevivir a una hipoglucemia, ídem si es al revés y la glucosa empieza a subir y hay que corregir. Así que esto es como el huevo y la gallina, ¿qué me ha enseñado más a organizarme, gestionar y solucionar problemas? ¿la diabetes o la ingeniería? Algo que sí sé es que ambas condiciones van implícitas en mí y me han enseñado a ser la persona que hoy soy, alguien con su enfermedad crónica bien gestionada y que además, no ha tenido que renunciar a sus sueños.
Tu trabajo requiere desplazamientos, y te puede llevar a tener horarios algo impredecibles. ¿Cómo afecta esto a tu planificación de alimentación/medicación?
Esto afecta bastante si no te organizas bien. Cuando comencé a trabajar como ingeniera me sentía tan novata que me daba pánico decir que tenía diabetes tipo 1 y que mis compañeras y compañeros me rechazaran por aquello, así que al principio lo oculté. Después, poco a poco fui contándolo y aquello me sirvió para reforzar mi personalidad y asumir que no somos perfectos, pero que una enfermedad crónica no iba a marcar la persona que soy, y que la fórmula era adaptar la diabetes a tu vida y no al revés. Iba siempre con mi insulina y si me tenía que pinchar, ya no me escondía, si tenía que comer algo, lo decía abiertamente.
Sí que me encuentro más incómoda cuando estoy en reuniones y me da hipoglucemia, porque si estás con compañeros, vale, ya saben de tu enfermedad y entienden que abras un sobre de azúcar y te lo tragues, pero si es gente que no te conoce, tienes que empezar a dar explicaciones estando en esa situación, con temblores, sudores, y casi sin poder pensar en otra cosa que en comer lo que pilles, la gente empieza a preguntarte: ¿y cuánto tiempo llevas con diabetes? ¿y por qué tomas azúcar si tienes diabetes? "pues un familiar/conocido mío tiene diabetes y él bebe/come de todo y le da todo igual, pero así está hecho pedazos", y eso sí es incómodo, porque estás intentando remontar una hipoglucemia y a la vez, tienes que contestar a todo aquello que te dicen para ser cortés, todo porque la gente aún desconoce qué es la diabetes y qué síntomas tienes en ese momento, por eso se debería hablar mucho más de esto para visibilizar que justo en ese preciso momento, lo que queremos es remontar nuestra glucosa y seguir en la reunión sin que nadie nos importune con esas preguntas o comentarios.
También estuve trabajando en Argelia durante un tiempo, aquello supuso un reto porque era otro país, otra cultura, otros servicios sanitarios y no sabía cómo iba a gestionar el tener problemas con la diabetes, pero organicé mis consultas médicas coincidiendo con mis vacaciones o viajes de regreso a España, me llevé suministro de insulina y enseres suficientes y en ese aspecto, todo fue bien.
También te puede llevar a lugares que estén lejos de un centro de salud. ¿Conocen entonces tus compañeros tu condición y la forma de actuar en caso de hipoglucemia?
La verdad es que no, yo he sido siempre muy autónoma e independiente en ese sentido y no he formado a la gente cercana del trabajo o incluso, de la familia. Ahora sí estoy más concienciada en que quien me rodea, conozca de mi situación y de cómo actuar en caso de emergencia, poco a poco.
Eres usuaria de sensor. ¿Cómo ha cambiado tu gestión de la diabetes con él?
La aparición del sensor salvó nuestro día a día, creo que es una herramienta que ya sólo puede ir a más en nuestra vida, pero que no puede desaparecer de ninguna de las maneras, yo tenía las yemas de los dedos destrozadas de los pinchazos para medir la glucosa, eran 6-7 tiras al día y siempre con la incertidumbre entre medición y medición de "cómo estaré". La revolución tecnológica en diabetes nos ha dado calidad de vida sin lugar a dudas y ojalá siga así; ya que es una enfermedad crónica y que parece que no aparece la solución, por lo menos tengamos herramientas para gestionarla como nos merecemos. Ojalá todas las personas con diabetes dispongan de sensor siempre.
Maternidad, diabetes, o una gran obra. ¿Cuál necesita más resiliencia?
Sin lugar a dudas la diabetes. Tanto ser madre como ser ingeniera me apasiona, ir de viaje con mis hijos y hacer turismo ingenieril para mí es un regalo de la vida, sin embargo a la diabetes no la he elegido. He adaptado la diabetes a mi vida, sí, pero porque no me queda más remedio. Me ha hecho más fuerte, sí, pero no tengo elección. Es una mochila invisible que llevamos día a día y que cada vez pesa más, pero no podemos quitárnosla, por desgracia. Ojalá algún día...