“Nadie aprende a convivir con diabetes en dos semanas”, entrevista con Fran Alcántara (@glucess)
Graduado en Ciencias del Deporte, y con Máster en Actividad Física y Salud, Fran Alcántara convive con la diabetes desde los 7 años. De la unión de todo ello nace Glucess, un proyecto de educación diabetológica en el que ayuda a las personas con diabetes a entender y cuidar mejor su condición.
Dejemos que sea él mismo el que nos hable de este proyecto.
Antes de nada, ¿qué es Glucess?
Glucess nace de algo muy simple: durante muchos años sentí que nadie me había enseñado realmente a vivir con diabetes tipo 1.
Soy diabético desde hace más de 25 años y, aunque tenía información médica, seguía sintiendo miedo, culpa y frustración cada vez que mi glucosa “no salía como debía”.
Con el tiempo entendí que el problema no era falta de esfuerzo, sino falta de educación práctica y acompañamiento real.
Glucess no nace para sustituir al equipo médico, sino para cubrir una parte que muchas veces queda poco atendida: el día a día. Qué hago cuando voy a comer fuera, cómo ajusto el ejercicio, por qué un mismo plato un día me va bien y otro no, cómo interpreto mis gráficas, cómo cuento raciones, cómo gestiono el miedo a las hipoglucemias o cómo dejo de vivir con la sensación de que la diabetes manda sobre mí. No buscamos obsesión ni perfección, sino comprensión, libertad y herramientas reales para vivir mejor con diabetes.
Hoy acompañamos a personas de muchas edades y situaciones diferentes, combinando educación diabetológica, nutrición, psicología, ejercicio y comunidad. Porque la diabetes no afecta solo a la glucosa: afecta a cómo comes, cómo entrenas, cómo duermes y cómo te sientes contigo mismo. Nuestro objetivo es que la persona no dependa siempre de alguien que le diga qué hacer, sino que aprenda a tomar mejores decisiones con seguridad, criterio y más tranquilidad.
La falta de educación diabetológica es una constante de la que hablamos a menudo. ¿Cómo puede cambiar la vida de alguien cuando entiende su diabetes?
Cambia absolutamente todo. Cuando una persona entiende por qué sube su glucosa, cómo le afecta el estrés, el ejercicio o ciertos alimentos, deja de vivir en modo improvisación y empieza a tomar decisiones con sentido. Y eso reduce muchísimo el miedo.
Muchas personas con diabetes viven pensando que “lo están haciendo mal”, cuando en realidad nadie les ha enseñado cómo funciona su cuerpo en la vida real. Entender tu diabetes no significa volverte perfecto, sino dejar de sentirte perdido.
Lo más bonito es ver cómo cambia también la parte emocional: personas que vuelven a salir a comer sin ansiedad, que vuelven a hacer deporte con tranquilidad o que dejan de castigarse por una hiperglucemia.
La educación no solo mejora números. Mejora calidad de vida.
A veces, comenzar a gestionar la diabetes puede parecer algo inabarcable. ¿Cómo recomiendas empezar a alguien que haya debutado hace poco tiempo y esté comenzando?
Lo primero que le diría es: calma. Nadie aprende a convivir con diabetes en dos
semanas. Cuando debutas, recibes muchísima información de golpe y es normal sentirse perdido. Muchas veces queremos entenderlo todo a la vez, y eso genera todavía más bloqueo.
Yo recomiendo empezar por cosas muy básicas: entender cómo responde tu glucosa, aprender a observar patrones, perder el miedo a equivocarte, y aceptar que habrá días buenos y días difíciles.
La diabetes no se controla desde la perfección, sino desde la constancia y el aprendizaje.
También creo que es muy importante rodearte de personas que realmente entiendan lo que estás viviendo, por eso TODO nuestro equipo de profesionales, tienen diabetes tipo 1. Sentirte acompañado cambia muchísimo el proceso.
Tenéis varios programas, según las necesidades de cada persona. ¿Cómo de importante es adaptar el cuidado de la diabetes a cada paciente de una forma más personalizada?
Para nosotros es fundamental. La diabetes tipo 1 no se vive igual en una persona sedentaria que en alguien que hace deporte, ni en un adolescente que en una madre con ansiedad o una persona que trabaja a turnos. Una puede tener miedo a las hipoglucemias, otra puede estar buscando embarazo, otra quiere mejorar su rendimiento deportivo, otra tiene ansiedad con la comida, otra está en plena adolescencia o menopausia, otra quiere perder grasa o ganar músculo.
Durante mucho tiempo se ha intentado tratar a todos los pacientes igual, pero la realidad es que cada cuerpo, cada rutina y cada contexto emocional son diferentes. Personalizar no significa complicarlo todo. Significa adaptar la estrategia a la persona: a sus horarios, su tratamiento, su relación con la comida, su actividad física, su entorno, sus miedos y sus objetivos.
Para mí, ahí está una de las claves: no decirle a la persona “esto es lo que tienes que hacer”, sino ayudarle a entender qué decisiones tienen sentido para su contexto. A veces alguien no necesita más información, sino recuperar la confianza.
Entender cómo vive esa persona, qué le preocupa, cuáles son sus hábitos y qué barreras tiene. Cuando adaptas la educación a la persona real, los resultados cambian muchísimo.
¿Cuál es el error más común que te encuentras entre los que recurren a vuestra ayuda?
El error más común es pensar que todo depende de la fuerza de voluntad.
Muchas personas llegan agotadas, creyendo que el problema son ellas porque tienen hiperglucemias, variabilidad o miedo constante.
Y normalmente lo que ocurre es que llevan años intentando controlar algo que nadie les ha enseñado a interpretar correctamente.
También vemos mucho perfeccionismo: personas que sienten que una glucosa alta significa fracaso. Y vivir así genera muchísimo desgaste emocional. Intentamos cambiar esa mentalidad. La diabetes no va de hacerlo perfecto. Va de entender, adaptarte y aprender a tomar mejores decisiones poco a poco.
Como especialista en ciencia deportiva, ¿qué papel juega el ejercicio en el control
glucémico diario?
El ejercicio físico es la mejor herramienta que tenemos para mejorar la salud física y mental en personas con diabetes. No es solo una herramienta para “quemar calorías”. El ejercicio puede mejorar la sensibilidad a la insulina, ayudar a estabilizar glucemias, mejorar la composición corporal, reducir resistencia a la insulina, aumentar energía y mejorar la salud mental.
Pero también es cierto que puede generar miedo si no se sabe gestionar. Hay personas que dejan de entrenar porque han tenido hipoglucemias, porque la glucosa se les dispara durante el ejercicio o porque no saben cómo ajustar comida e insulina alrededor del entrenamiento. Y ahí es donde entra la educación.
Por eso, el ejercicio debe individualizarse. No es lo mismo caminar, hacer fuerza, correr, hacer CrossFit, entrenar en ayunas o entrenar después de comer. Cada tipo de ejercicio puede tener un efecto diferente en la glucosa.
Cuando entiendes cómo reacciona tu cuerpo al ejercicio, puedes anticiparte mucho mejor y dejar de vivirlo con miedo. Muchas personas recuperan la autoestima y confianza en sí mismas cuando vuelven a sentirse capaces de moverse sin miedo.
Mi recomendación es no ver el deporte como un enemigo ni como algo obligatorio, sino como una herramienta que, bien utilizada, puede cambiar muchísimo la calidad de vida.
El objetivo no debería ser “hacer ejercicio para bajar la glucosa”, sino aprender a integrar el movimiento en tu vida de una forma sostenible y segura.