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¿Qué diferencias existen en la esperanza de vida para las diabetes de tipo 1 y 2?

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La esperanza de vida es el número de años que se espera que viva una persona.1 En términos generales, una persona con diabetes puede tener una esperanza de vida más corta que una persona sin diabetes.1,2,3 Sin embargo, la esperanza de vida se ve influida por otros factores, además del propio diagnóstico de diabetes.

Las cifras de esperanza de vida son promedios estadísticos que los expertos utilizan para analizar datos, comprender tendencias y crear políticas de salud pública.4 Se calculan mediante complejas fórmulas matemáticas.4 Aun así, es importante recordar que las fórmulas matemáticas no siempre captan la complejidad de las experiencias reales vividas. 

Es más, las expectativas de vida que se suelen citar en los estudios académicos se ven afectadas por diversos factores de riesgo.1,2 Muchos de ellos son modificables, lo que significa que tienes control sobre ellos y puedes cambiar la forma en que afectan a tu esperanza de vida. 

Pero ¿cuál es exactamente la esperanza de vida media de las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2? Echemos un vistazo a las estadísticas, analicemos los factores que influyen en ellas y conozcamos consejos prácticos que te ayudarán a vivir más años en convivencia con tu diabetes.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica (de larga duración) que se produce cuando el organismo no produce suficiente insulina o no la utiliza eficazmente. 5 Esto conduce a la característica distintiva de la diabetes: un nivel elevado de glucosa en sangre.5 

Con el tiempo, si no se trata, la glucosa en sangre elevada puede provocar una serie de complicaciones, muchas de ellas potencialmente mortales.5 Afecciones como las cardiopatías y las enfermedades renales, junto con complicaciones como la amputación de miembros inferiores, pueden afectar a la esperanza de vida de una persona.2,5,6 Sin embargo, si se está alerta y se lleva un control adecuado de la diabetes, se pueden retrasar o incluso prevenir estas graves complicaciones.5

La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema inmunitario ataca por error a sus propias células productoras de insulina.5 La diabetes de tipo 1 suele detectarse en la infancia, pero es posible diagnosticarla a cualquier edad.5

La diabetes de tipo 2 es la forma más común de diabetes y representa más del 90 % de todos los casos de diabetes en el mundo.5

En la diabetes de tipo 2, el organismo desarrolla en primer lugar una mayor tolerancia a la insulina, lo que se denomina resistencia a la insulina.5 Con el tiempo, la insulina se utiliza cada vez con menos eficacia.5 A medida que el organismo se esfuerza por producir la cantidad suficiente, los niveles de glucosa en sangre se disparan.5

Diabetes tipo 1: esperanza de vida

La esperanza de vida típica de las personas con diabetes tipo 1 es entre 10 y 12 años inferior a la de las personas que no padecen esta enfermedad.2 Un estudio reciente a gran escala que utilizó datos de una población sueca descubrió que la esperanza de vida de las personas con diabetes tipo 1 era en promedio la siguiente:6

  • 69,8 en el caso de los hombres
  • 71,9 años en el caso de las mujeres

No obstante, es importante recordar que se trata simplemente de un promedio, y que cada persona tiene una esperanza de vida diferente en función de sus propios factores de riesgo específicos, como la edad, el índice de masa corporal (IMC) y el control de la glucosa en sangre.2

Factores de riesgo de la diabetes: cómo afectan a la esperanza de vida

Ser fumador, tener un IMC elevado y no controlar bien los niveles de glucosa en sangre son factores que pueden reducir la esperanza de vida de una persona con diabetes tipo 1.

Lo bueno es que mejorar estos factores de riesgo puede prolongar la vida. Un amplio estudio internacional descubrió que reducir los niveles de HbA1C de 108 mmol/mol (12 %) a 42 mmol/mol (6 %), por ejemplo, puede añadir 5 años a la esperanza de vida de un hombre joven.

El mismo estudio descubrió que reducir la glucosa en sangre, junto con dejar de fumar, reducir el IMC y mejorar la salud renal, puede añadir 13,2 años a la esperanza de vida de una persona.2Sin embargo, no podemos estar completamente seguros de que cambiar estos factores de riesgo realmente haga que las personas vivan más.2

Diabetes tipo 2: esperanza de vida

Algunos estudios previos han estimado que las personas con diabetes tipo 2 viven, de media, 6 años menos que las que no la padecen.7 Sin embargo, con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, una persona con diabetes tipo 2 puede reducir el riesgo de complicaciones y vivir más años.1,5,8 

La edad en el momento del diagnóstico también puede influir.7 Un estudio reveló que cuanto más tarde desarrolle una persona diabetes tipo 2, más se acercará su esperanza de vida a la de una persona sin la enfermedad.7 Por ejemplo, la esperanza de vida en promedio de una persona diagnosticada a los 40 años puede ser 10 años menor que la de una persona sin diabetes, mientras que a los 60 años es aproximadamente 3-4 años menor.7 Se necesitan más estudios, con más participantes de diversos grupos étnicos y raciales, para comprender plenamente los efectos de la diabetes tipo 2 en la esperanza de vida.

La esperanza de vida por país

También es importante tener en cuenta que la esperanza media de vida varía mucho de un país a otro. Por ejemplo, entre los países de renta alta, la mayor esperanza de vida para las personas con diabetes de tipo 2 se registró en Japón.3

  • 79,2 años en el caso de los hombres
  • 84,1 años en el caso de las mujeres

Por el contrario, la esperanza de vida más baja para los hombres con diabetes de tipo 2 se registró en Lituania (63,7 años), mientras que la esperanza de vida más baja para las mujeres se registró en Letonia (74,2 años).

¿Por qué la esperanza de vida de una persona con diabetes es más corta?

Por lo general, las personas con diabetes tienen una esperanza de vida más corta que las que no la padecen, ya que la diabetes aumenta el riesgo de sufrir diversas complicaciones.8 Estas complicaciones pueden incluir:5

  • Enfermedades cardiovasculares, como cardiopatías e ictus.
  • Lesiones nerviosas 
  • Daños renales.
  • Daños oculares y pérdida de visión.
  • En casos extremos, amputación de miembros inferiores.

Es importante recordar que estas complicaciones pueden retrasarse o evitarse por completo con un control y un tratamiento adecuados de la diabetes.5

¿Cómo puedo aumentar mi esperanza de vida si tengo diabetes?

Puedes alargar considerablemente tu vida si controlas tu diabetes mediante cambios en el estilo de vida y sigues tu plan de tratamiento, todo ello con el apoyo de tu equipo de diabetología.5 En concreto, puedes aumentar su esperanza de vida de las siguientes maneras:1,5,8

  • Manteniendo un peso saludable 
  • Controlando la glucosa en sangre y manteniéndola dentro de los límites 
  • Manteniendo la tensión arterial y los niveles de colesterol dentro de unos límites saludables
  • Haciendo ejercicio con regularidad
  • Siguiendo una dieta equilibrada 
  • Dejando de fumar o decidiendo no empezar

Aunque la diabetes puede afectar a la esperanza de vida, los cambios positivos mencionados pueden aumentar la longevidad. Con el tratamiento adecuado y una gestión eficaz de su enfermedad, los diabéticos pueden llevar una vida larga, plena y sin complicaciones.

Fuentes

  1. CDC. How People with Type 2 Diabetes Can Live Longer. Accessed 20 October 2024. Available at: https://www.cdc.gov/diabetes/data-research/research/treatment-goals.html
  2. Tran-Duy A, Knight J, Clarke PM, et al. Development of a life expectancy table for individuals with type 1 diabetes. Diabetologia. 2021;64:2228–2236. https://doi.org/10.1007/s00125-021-05503-6
  3. Tomic D, Morton JI, Chen L, et al. Lifetime risk, life expectancy, and years of life lost to type 2 diabetes in 23 high-income jurisdictions: a multinational, population-based study. Lancet Diabetes Endocrinol. 2022;10(11):795–803. https://doi.org/10.1016/S2213-8587(22)00252-2
  4. EU Commission. Life expectancy. Accessed 20 October 2024. Available at: https://ec.europa.eu/health/indicators/docs/echi_10_ds_en.pdf
  5. Magliano DJ, Boyko EJ; IDF Diabetes Atlas 10th edition scientific committee . IDF DIABETES ATLAS [Internet]. 10th edition. Brussels: International Diabetes Federation; 2021. Chapter 1, What is diabetes? Accessed October 20, 2024. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK581938/
  6. Petrie D, Lung TWC, Rawshani A, et al. Recent trends in life expectancy for people with type 1 diabetes in Sweden. Diabetologia. 2016;59:1167–1176. https://doi.org/10.1007/s00125-016-3914-7
  7. Emerging Risk Factors Collaboration. Life expectancy associated with different ages at diagnosis of type 2 diabetes in high-income countries: 23 million person-years of observation. Lancet Diabetes Endocrinol. 2023;11(10):731–742. https://doi.org/10.1016/S2213-8587(23)00223-1
  8. Kianmehr H, Zhang P, Luo J, et al. Potential gains in life expectancy associated with achieving treatment goals in US adults with type 2 diabetes. JAMA Netw Open. 2022;5(4):e227705. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.7705
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“Cuidar de mi salud es un regalo que me hago”, por Nekane Moya

“Cuidar de mi salud es un regalo que me hago”, por Nekane Moya (@metal_typeone)

“Cuidar de mi salud es un regalo que me hago”, por Nekane Moya (@metal_typeone)

Nekane Moya, más conocida en las redes como @metal_typeone, es una vitoriana a la que la diabetes le llegó hace ya más de un cuarto de siglo, cuando aún era muy pequeña.

Pese a su juventud, ya sabe lo que es que la condición afecte a su salud.

¡Vamos a conocerla un poco más!

Conocemos a la Nekane con diabetes, ¿pero qué nos cuentas de la persona detrás de @metal_typeone?

Detrás del perfil de @metal_typeone se encuentra una persona creativa, sensible a la que le encanta el arte y la música. También soy una persona a la que le gusta darle un giro diferente incluso a las cosas duras ya que creo que el humor es una herramienta muy poderosa. Soy alguien que ha tenido que caerse para aprender a levantarse y he encontrado en las redes un lugar donde ser yo misma sin temor a sentirme juzgada. Lo que intento transmitir es lo que soy y mostrar mi vida con diabetes como una circunstancia más.

¿Cómo viviste el diagnóstico de la diabetes de pequeña?

Con los años fui consciente de que el diagnóstico fue un shock tanto para mi como para mi familia. En  el momento no recuerdo ni siquiera llorar, solo salir del hospital y hacer todo lo que me decían los médicos que debía hacer. Recuerdo con el tiempo sentirme un poco aislada y diferente al resto porque una niña a esa edad lo que quiere es jugar y estar con sus amigas y no pensar en nada más. Ahora desde otra perspectiva sé que fue el inicio de un camino duro pero también de un aprendizaje enorme.

Cuentas en tu perfil que los primeros años no te cuidaste todo lo recomendable. ¿Qué factores te llevaron a ello, y cómo recomendarías evitarlos a alguien que comience ahora con la enfermedad y se encuentre en tu situación?

Durante muchos años sentí una mezcla de rebeldía y cansancio. Quería ser "normal", no tener que pensar en glucemias, calcular la comida ni médicos.

Muchas veces hacía como que la diabetes no existía y eso me llevó a descuidarme. No era porque no supiera lo que tenía que hacer, si no porque emocionalmente estaba agotada de sentirme diferente.

Si pudiera hablar con alguien que está empezando ahora, le diría que no se culpe si en algún momento llega a sentirse así, que es algo normal. Pero también le diría que cuidarse no significa vivir limitado, sino todo lo contrario: significa poder tener más libertad, sentirte mejor y evitar las complicaciones en un futuro. El secreto está en verlo como un acto de amor hacia uno mismo y de rodearse de gente que te apoye y te entienda.

Te llegan entonces los diagnósticos de celiaquía, retinopatía... supongo que con ellos cambia por completo tu gestión de la diabetes.

Sí. Cada diagnóstico extra fue como un jarro de agua fría. La celiaquía me obligó a cambiar por completo mi alimentación y estar alerta en todo momento sobre todo al principio para saber qué podía y no podía comer. Eso causa mucho cansancio mental y al principio fue un reto enorme ya que sentía que mi alimentación se restringía aún más. Y la retinopatía ... Esa fue una llamada de atención muy fuerte ya que ahí entendí que esto no es un juego y que la diabetes puede tener consecuencias reales si no te cuidas. Al principio fue duro pero luego empecé a verlo como una oportunidad ya que empecé a comprometerme en serio conmigo misma y mi salud.

¿Cuál es el paso que más te ha ayudado a llevar un mejor control de la enfermedad?

Lo que marcó un antes y un después fue aceptar la enfermedad. Pasé muchos años luchando contra ella como si la diabetes fuera una enemiga. En el momento que empezaron las complicaciones fui consciente que o nos hacíamos amigas o la cosa no iba a acabar bien. Me tocó aprender a convivir con ella . La tecnología también ha sido clave: usar sensor y bomba de insulina me ha dado más tranquilidad, más control y más consciencia de que tengo una enfermedad que no debo descuidar. También  el hecho de conectar con personas que pasan por lo mismo te hace sentir que no estás sola.

Hoy en día cuidar de mi salud ya no es una obligación, es un regalo que me hago para poder vivir mejor.

¿Cuál ha sido la mayor sorpresa positiva a la hora de empezar a cuidarte?

La mayor sorpresa es descubrir que cuidarme no me limita, sino que me da más alas.

Tener información para el cuidado de la diabetes nos empodera como pacientes y eso nos lleva a querer hacer las cosas mejor y a sentirnos mejor. Cuando empecé a usar todas estas herramientas me sentí más libre a pesar de tener que seguir ciertas normas, pero sobre todo empecé a dejar de tener miedo a las complicaciones.

Además gracias a cuidarme he conocido a muchas personas en la comunidad de la diabetes y he descubierto que de algo tan duro pueden salir cosas bonitas. Si me hubiesen dicho hace años que la diabetes me iba a dar también comunidad, aprendizaje y fuerza no lo habría creído.

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Importancia de la salud mental en personas con diabetes

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Vivir con diabetes va mucho más allá de lo físico. No se trata solo de controlar la glucosa o seguir una alimentación , sino de aprender a manejar  las situaciones diarias. Es un camino que requiere fuerza interior, comprensión y apoyo.

Porque en cada acción -medir, planificar, ajustar- también afecta emocionalmente: ansiedad, miedo, agotamiento o frustración. Y cuando no se reconocen estas emociones, cuidar de uno mismo puede volverse más difícil.

Además, muchas veces las personas con diabetes sienten que deben aparentar fortaleza constante frente a su entorno, lo que puede llevar a ocultar sus emociones y generar una mayor carga interna.

Fatiga emocional por diabetes

Muchas personas que viven con  diabetes experimentan, en algún momento, lo que se conoce como fatiga emocional por diabetes. Es un agotamiento profundo que aparece después de tanto tiempo conviviendo con una rutina constante de cuidados. No es flojera ni falta de voluntad: es el peso invisible de hacer lo correcto, todos los días1.

Este desgaste puede manifestarse en forma de desmotivación, tristeza, sensación de estar fallando… incluso en el deseo de “desconectar” del control glucémico. Pero no siempre se habla de esto en las consultas médicas. Y sin embargo, atenderlo es fundamental para mantener la salud física y emocional.

También puede afectar las relaciones personales, generando malentendidos con familiares o amigos que no comprenden del todo el esfuerzo constante que implica vivir con diabetes.

Esta fatiga emocional  puede repercutir en el desempeño laboral o académico, debido a la dificultad para concentrarse o la falta de energía.

Estrés y glucosa: una relación directa

Cuando se atraviesan momentos de estrés o ansiedad, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, que pueden elevar los niveles de azúcar en sangre. Es una reacción natural que produce el cuerpo, pero que complica tu día a día .

Además, ese estado emocional puede hacer que abandonemos ciertos hábitos saludables: se come por impulso, no se duerme bien, se pospone el ejercicio o se olvida una dosis. Todo esto, poco a poco, impacta en el equilibrio del cuerpo y la mente3.

Incluso el estrés sostenido puede influir en la toma de decisiones, haciendo más difícil seguir las recomendaciones médicas o mantener la disciplina que requiere el tratamiento.

En este contexto, aprender a identificar las señales del cuerpo frente al estrés es clave para poder intervenir a tiempo y evitar descompensaciones innecesarias.

¿Qué pasa cuando no me siento bien?

El bienestar emocional no es un lujo. Es una necesidad básica para todas las personas. Se estima que alrededor del 30 % de las personas con diabetes tipo 2 desarrollan síntomas depresivos en algún momento de su vida4. Y cuando el estado de ánimo decae, muchas veces también lo hace la adherencia al tratamiento.

Esto genera un círculo difícil de romper: me siento mal → me cuido menos → los niveles de glucosa empeoran → me siento peor. Por eso, cuidar la salud mental es también una forma de proteger el cuerpo.

Romper ese ciclo requiere valentía y apoyo. Reconocer que uno necesita ayuda es el primer paso hacia una mejor calidad de vida.

A veces, solo hablar de lo que sentimos ya alivia parte del peso emocional. Compartirlo con alguien de confianza o con un profesional puede marcar la diferencia

Herramientas que nos ayudan 

El camino emocional no se recorre solo. Existen diferentes recursos que pueden marcar una gran diferencia y ayudar a gestionar tus emociones:

Mindfulness y conexión interior

La práctica de la atención plena ayuda a reducir el estrés y a reconectar con uno mismo. Estudios muestran que incluso unos minutos al día pueden mejorar significativamente el bienestar emocional y el control glucémico4.

Terapia psicológica

Espacios de escucha profesional pueden ser fundamentales. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, ha mostrado ser efectiva para disminuir síntomas depresivos y aumentar el compromiso con el autocuidado1.

Redes de apoyo

Hablar con otras personas que viven con diabetes, ya sea en grupos presenciales o en comunidades online, permite sentirse comprendido y menos solo. También el apoyo de familiares y amistades cercanas puede ser un gran soporte emocional.

Momentos de pausa

Leer, caminar, escuchar música, reírse o simplemente descansar. Incluir pequeñas pausas placenteras en el día ayuda a recargar energías y a cuidar del bienestar emocional de forma sencilla3.

La importancia de un enfoque humano

Un tratamiento integral necesita incluir también lo emocional. Es importante que los profesionales  pregunten directamente cómo se siente la persona, escuche y pueda derivar a apoyo psicológico cuando sea necesario2.

Además, incorporar talleres, encuentros grupales y materiales de educación emocional en los centros de salud puede ayudar a normalizar estos temas, derribar estigmas y acompañar de manera más compasiva en los momentos más difíciles.

Vivir con diabetes no se trata solo de cifras ni controles. También se trata de cómo nos sentimos al transitar cada paso. Cuando cuidamos nuestras emociones, es más fácil mantener la rutina, la motivación y, sobre todo, vivir con mayor bienestar.

Fuentes

  1. American Diabetes Association. https://diabetes.org/
  2. CDC. Diabetes https://www.cdc.gov/diabetes/
  3. NIDDK. Diabetes https://www.niddk.nih.gov/health-information/diabetes
  4. International Diabetes Federation. Diabetes impacts the mental health https://idf.org/news/diabetes-hidden-burden/
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“Hay que respetar la autonomía de la persona con diabetes”, por Sarai Rodríguez

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“Hay que respetar la autonomía de la persona con diabetes”, por Sarai Rodríguez

Sarai Rodríguez Lecuna es docente en mindfulness y gestión del estrés, que se ha lanzado al mundo literario con Vivir sin miedo, el diagnóstico.
Hablamos con esta autora, a la que algunos quizá conozcáis por su faceta divulgadora en su cuenta @diabetesconsarai.

En tu libro Vivir sin miedo hablas sobre cómo afrontar el diagnóstico. ¿Qué encontrarán aquellos que se acerquen a sus páginas?

Van a encontrar el sostén que a mí me hubiera gustado tener hace diez años, cuando debuté con diabetes. Un refugio emocional. Porque una cosa es que te expliquen qué es la insulina, los hidratos o el control… y otra muy distinta es poner nombre a ese torbellino de miedo, incertidumbre y soledad que se siente en los primeros días.

Este libro nace de la necesidad de poner palabras a emociones que muchas veces no sabemos expresar, pero que todos, en algún momento, hemos sentido. Quien lo lea descubrirá que no está solo: que lo que siente tiene sentido, que se puede transitar, y que incluso en medio del caos hay espacio para la esperanza… y para alguna que otra risa.

¿Cómo influye el estrés en los niveles de glucosa y qué papel juega el mindfulness en su regulación?

El estrés no es solo “estar nervioso”: es pura bioquímica. Cuando percibimos una amenaza, real o imaginaria, el cuerpo libera dos hormonas principales: cortisol y adrenalina.

La adrenalina prepara al organismo para “luchar o huir”: acelera el corazón, sube la tensión y moviliza la glucosa almacenada en el hígado para que haya energía inmediata.

El cortisol, que es la hormona del estrés sostenido, mantiene esos niveles de glucosa altos durante más tiempo, porque el cuerpo cree que seguimos en peligro.

El problema es que esa respuesta, que antes servía para escapar de un león, hoy se activa por una reunión, un examen o incluso por el miedo a una hipoglucemia. Resultado: la glucosa se dispara aunque hayas hecho todo “bien”, las llamadas hiperglucemias emocionales también.

Ahí es donde entra el mindfulness o la atención plena, pero no desde un enfoque místico, sino desde la ciencia: el cerebro se acostumbra a reaccionar siempre igual ante ciertos estímulos. Si entrenamos la atención plena, le enseñamos a responder de otra manera. Con práctica, esa nueva respuesta se vuelve casi automática, como un reflejo aprendido.

Al practicar técnicas de respiración, escaneo corporal o simplemente detenernos a observar sin juicio, el sistema nervioso activa la rama parasimpática: bajan las pulsaciones, disminuye la liberación de cortisol y adrenalina… y, en consecuencia, la glucosa encuentra un poco de equilibrio. No es magia, es neuroplasticidad: el cerebro aprende a gestionar de otra forma las emociones, y con ello cuidamos también nuestro cuerpo.

¿Qué prácticas de atención plena recomiendas para personas con diabetes que viven con miedo a las hipoglucemias?

Lo primero es algo que casi nunca nos enseñan: aprender a reconocer la emoción y permitirnos sentirla sin culpa. El miedo no es un fallo, es una respuesta humana. Las emociones no son buenas ni malas en sí mismas; lo que cambia es cómo las vivimos y cómo las gestionamos. Si negamos lo que sentimos, la emoción se hace más grande. En cambio, si la aceptamos, ya tenemos la mitad del camino recorrido.

En cuanto a las prácticas, creo que en diabetes necesitamos herramientas simples y transportables, porque el miedo o la ansiedad pueden aparecer en cualquier momento, en un supermercado, en el trabajo o en la cama a las tres de la mañana. Algunas de las más útiles son:

- Respiración diafragmática: es la respiración natural de los bebés, esa en la que se infla el abdomen al inspirar. Colocando una mano en el pecho y otra en el vientre. Al inhalar por la nariz,se  lleva el aire al abdomen y se siente cómo se eleva la mano inferior; al exhalar por la boca, dejar que baje suavemente. La clave está en poner tu atención ahí. Si notas que la mente se distrae con pensamientos de miedo hay que intentar volver  a reconducirla a la respiración, una y otra vez, sin castigarte, se que parece difícil pero con practica y Guia acabas haciéndolo casi de manera automática

- Escaneo corporal exprés: consiste en recorrer mentalmente el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, dedicando unos segundos a cada parte. Incluso puedes acompañarlo con pequeñas contracciones: aprietas una mano, luego la otra, después los hombros… y los vas soltando poco a poco. En apenas 30 segundos se rompe la espiral de pensamientos, porque la mente se centra en el cuerpo en lugar de en el miedo.

- Pequeños anclajes de humor: aquí no se trata de reírse del miedo, sino de darle un pellizco de ironía. Yo suelo decir que “el miedo a la hipo a veces es más intenso que la hipo misma”. Ponerle humor reduce su poder, lo desinfla. Por ejemplo, imaginar que tu mente es como un director de cine montando una película dramática… y tú decides cambiar el género a comedia. La hipo sigue ahí y hay que tratarla, claro, pero al quitarle la banda sonora de tragedia, gestionarla se vuelve más llevadero.

Al final, la atención plena no elimina las hipoglucemias, pero sí nos ayuda a dejar de pelearnos con lo que sentimos, a soltar el extra de sufrimiento que añade la cabeza. Y ese es un alivio enorme en el día a día.

No toda la ansiedad de la diabetes viene desde dentro... ¿cómo enseñamos a familiares o cuidadores a acompañar desde la calma y no desde la presión?

Con mucha paciencia y con educación emocional, porque no olvidemos algo importante: quienes nos acompañan también cargan con sus propios miedos y sombras. Ven la diabetes desde fuera, sin sentirla en su piel, y eso muchas veces les genera más ansiedad que a la persona que la vive. Y claro, esa ansiedad se traduce en un exceso de control: qué comes, qué dejas de comer, si te pusiste bien las unidades de insulina, o el típico comentario en mitad de una hipoglucemia: “¿Ves? Es porque comiste poco”. Como si fuera tan simple… cuando en realidad hay mil factores detrás (hormonas, estrés, ejercicio, el propio azar de la diabetes).

El problema es que ese control, aunque venga del amor, se siente como un interrogatorio constante. Y nadie quiere vivir vigilado. Por eso la clave no está en repetir “¿ya te mediste?” cinco veces al día, sino en cambiar la pregunta por algo que invite al diálogo: “¿cómo estás?, ¿qué necesitas de mí?”. Parece pequeño, pero abre un espacio de confianza enorme.

Acompañar desde la calma significa estar presentes, ofrecer apoyo sin invadir, y sobre todo respetar la autonomía de la persona con diabetes. Porque sí, convivir con diabetes ya es bastante trabajo… como para que encima te hagan sentir que has suspendido un examen cada vez que tu glucosa se mueve.

¿Cómo cultivar la paciencia en un proceso tan largo y fluctuante como el control de la diabetes?

Lo primero es aceptar que la perfección no existe. La diabetes, como la vida, está hecha de altibajos: habrá días en los que todo encaje y otros en los que la glucosa decida ir por libre, sin importar lo bien que lo hayas hecho. Pretender tenerlo siempre bajo control es una receta para la frustración.

La paciencia se entrena entendiendo que esto es un maratón, no un sprint. No se trata de hacerlo perfecto un día, sino de sostenerlo en el tiempo. Yo siempre digo: mejor un 80% sostenible que un 100% imposible. Esa es la verdadera estrategia de largo plazo.

Y también ayuda cambiar la mirada: dejar de fijarnos solo en los grandes resultados y empezar a celebrar lo pequeño. Un día en rango, una comida disfrutada sin miedo ni culpa, una noche de descanso… Esos son logros reales, que suman y nos recuerdan que estamos avanzando.

Al final, cultivar la paciencia es aprender a convivir con la incertidumbre sin dejar que nos robe la vida. La diabetes está ahí, sí, pero nosotros también. Y tenemos derecho a vivir con calma, incluso en medio de las fluctuaciones.

Cuando educas en mindfulness a gente con y sin diabetes, ¿cuál es la mayor diferencia que percibes?

La diferencia es enorme. En una persona sin diabetes, el mindfulness suele ser una herramienta para reducir el estrés de fuera: el trabajo, la familia, los exámenes, las prisas del día a día… Y normalmente, cuando esa situación externa se soluciona o se aprende a manejar, el estrés baja y se pasa a otra cosa.

En cambio, en la diabetes el foco de estrés nunca desaparece, porque forma parte de tu vida las 24 horas. No es un examen que termina o una reunión que se cierra: es un órgano que dejó de funcionar y cuyas funciones tienes que asumir tú, a diario, para siempre. Y eso implica un nivel de cansancio y presión que muchas veces la gente de fuera no alcanza a imaginar.

Además, hablamos de una enfermedad invisible: si tú no dices que tienes diabetes, nadie lo sabe. Salvo ahora, que los sensores nos hacen un poco más “visibles”. Pero imagina estar en el trabajo, que te dé una hipoglucemia, tener que dejar lo que estabas haciendo a medias, explicar a tu jefa por qué te pasa eso y, a la vez, manejar la situación física y emocional de una bajada de glucosa. Ese estrés no se esfuma con una tarde libre o con que pase la tormenta, porque la tormenta eres tú aprendiendo a gestionar algo crónico.

Por eso en la diabetes el mindfulness no es un lujo: es casi un salvavidas. Te ayuda a no vivir en esa “curva infinita” de subidas y bajadas, a ir adaptando la mente y el cuerpo para que no se lo lleve por delante el cansancio, la frustración o la culpa. Porque a la diabetes se le suman otras cosas, otras mochilas de la vida, y si no aprendemos a gestionar, el peso se vuelve insoportable.

Al final, la gran diferencia es que mientras otros practican para sentirse mejor en momentos puntuales, en diabetes practicamos porque nuestra salud, nuestra estabilidad emocional y nuestra vida cotidiana dependen de ello.

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Detección y diagnóstico de la diabetes de tipo 1

Detección y diagnóstico de la diabetes de tipo 1

Detección y diagnóstico de la diabetes de tipo 1

La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmunitaria que dura toda la vida y que puede desarrollarse a cualquier edad.1,2 Si no se trata, puede dar lugar a complicaciones graves, pero con la atención y el tratamiento adecuados, las personas con diabetes pueden seguir haciendo las cosas que les gustan y llevar una vida feliz y plena.1

Por eso es importante hacerse la prueba de la diabetes tipo 1. Un diagnóstico rápido y preciso mediante pruebas de detección de la diabetes es clave para prevenir complicaciones, recibir la atención adecuada y disfrutar de una vida plena.3 

Sigue leyendo para conocer los signos y síntomas de la diabetes tipo 1, saber cuándo debes acudir a un profesional sanitario y conocer cuáles son las pruebas de detección disponibles para diagnosticar esta enfermedad

¿Cómo se diagnostica la diabetes de tipo 1?

La diabetes de tipo 1 se diagnostica basándose en una combinación de síntomas y niveles elevados de glucosa en sangre detectados mediante análisis de sangre.3 

Los síntomas clásicos en los que se basan los profesionales sanitarios para diagnosticar la diabetes de tipo 1 son los siguientes:2,3

  • Hambre constante (polifagia)
  • Orinar con mucha frecuencia (poliuria)
  • Sensación de sed constante (polidipsia)
  • Pérdida de peso sin explicación aparente


Aunque la diabetes de tipo 1 no tratada puede dar lugar a complicaciones, como cardiopatías, coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares, lesiones nerviosas e insuficiencia renal, un diagnóstico precoz seguido de cuidados y tratamiento a largo plazo puede reducir enormemente el riesgo de padecer estos problemas.2 Con un enfoque adecuado y coherente, muchas personas pueden retrasar o incluso prevenir estas complicaciones.3

¿Cuáles son los 10 signos de alarma de la diabetes de tipo 1?

Los siguientes signos y síntomas pueden indicar diabetes de tipo 1.4

  • Hambre constante.
  • Orinar mucho más de lo habitual, especialmente por la noche.
  • Sensación de mucha sed.
  • Pérdida de peso involuntaria. 
  • Sensación de fatiga, sueño o falta de la energía habitual.
  • Tener la boca seca y picor en la piel.
  • Cambios en la visión tales como visión borrosa.
  • Infecciones recurrentes por hongos (cándida)5
  • Aliento con olor a fruta (un signo de cetoacidosis diabética, una complicación grave de la diabetes).
  • Respiración pesada (que también es un signo de cetoacidosis diabética). 

La cetoacidosis diabética es una urgencia médica que requiere atención inmediata, por lo que, si experimentas síntomas, no dudes en solicitar asistencia médica de inmediato. La intervención precoz es clave y tu equipo sanitario podrá proporcionarte el apoyo y la atención que necesitas.

¿Cómo sé si debo hacerme la prueba para la diabetes?

Normalmente, los síntomas de la diabetes tipo 1 aparecen de repente y de forma bastante grave.4 Acude a un profesional sanitario para que te realice una prueba de diabetes tan pronto como puedas en alguno de los siguientes casos:4,6

  • Si experimentas los principales síntomas de la diabetes (hambre constante, sed y orinar con más frecuencia de lo habitual). 
  • Si has adelgazado sin querer. 
  • Si presentas los síntomas mencionados anteriormente, además de somnolencia, confusión, vómitos, dificultad para respirar y aliento con olor a fruta.

Pruebas de diagnóstico de la diabetes de tipo 1

Existen diferentes tipos de pruebas para la diabetes.7 Se utilizan para obtener una imagen completa de tu enfermedad y garantizar que el diagnóstico sea preciso y completo. Las principales pruebas de diagnóstico de la diabetes son las siguientes:7

  • Diversos análisis de sangre que miden los niveles de glucosa en diferentes momentos.
  • Análisis de orina que miden los niveles de cetonas en el organismo, ácidos producidos por el hígado. Cuando los niveles de cetonas son inusualmente altos, esto indica que tu cuerpo no está produciendo suficiente insulina y está descomponiendo la grasa para obtener energía en lugar de utilizar la glucosa.
  • Pruebas de autoanticuerpos que utilizan muestras de sangre para confirmar el diagnóstico de diabetes tipo 1 o predecir el riesgo de desarrollar la enfermedad.


Pruebas de sangre para diagnosticar la diabetes

Los análisis de sangre para la diabetes suelen utilizarse para medir los niveles de glucosa en el organismo. Para algunas de estas pruebas, es posible que tengas que ayunar unas horas antes, mientras que otras pueden realizarse en cualquier momento del día, antes o después de las comidas.1,2 

Los principales análisis de sangre para detectar la diabetes son los siguientes:1,2

  • Prueba aleatoria de glucosa en sangre. Esta prueba puede realizarse en cualquier momento del día y no requiere preparación alguna. Un resultado de la prueba que muestre niveles de glucosa en sangre superiores a 11,1 mmol/l (200 mg/dl) combinado con síntomas típicos suele sugerir diabetes.
  • Prueba de glucosa en sangre en ayunas. Esta prueba mide los niveles de glucosa en sangre sin alimentos y requiere ayuno nocturno. Un resultado superior a 7,0 mmol/l (126 mg/dl) suele indicar diabetes.
  • Prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTGO). Esta prueba muestra cómo responde tu organismo a los carbohidratos y a la glucosa que contienen. Como parte de la PTGO, se te medirá la glucosa en sangre tras un periodo de ayuno. A continuación, te darán una bebida azucarada y te volverán a medir la glucosa en sangre durante 2 horas. Un resultado superior a 7,8 mmol/l puede indicar prediabetes o diabetes.
  • Prueba de HbA1c. Esta prueba proporciona una media de los niveles de glucosa en sangre durante 3 meses. Un resultado superior a 48 mmol/mol (6,5 %) puede indicar diabetes.2,3

Normalmente, si una persona no presenta síntomas, los resultados de las pruebas deben mostrar un nivel anormal de glucosa en sangre en dos ocasiones diferentes para indicar la presencia de diabetes.2 

Otros análisis de sangre para detectar la diabetes son los siguientes:1

  • Pruebas de autoanticuerpos, que pueden ayudar a identificar a las personas que corren riesgo de padecer diabetes de tipo 1 incluso sin presentar síntomas.
  • Prueba de péptido C, que puede ayudar a diferenciar entre la diabetes de tipo 1 y la de tipo 2. Una prueba de péptido C mide los niveles de péptido conector, una sustancia liberada por las mismas células pancreáticas que producen insulina.

Vivir con diabetes

Recibir un diagnóstico de diabetes puede resultar abrumador al principio.1 No obstante, con la atención, el control y el apoyo adecuados de tu equipo de diabetología, podrás seguir viviendo una vida plena y llena de vitalidad en convivencia con esta enfermedad.

Consulta a tu médico de cabecera si tienes dudas o experimentas síntomas de la diabetes de tipo 1. Cuanto antes recibas un diagnóstico, antes podrás empezar el tratamiento, que puede ayudarte a prevenir complicaciones3 y permitirte seguir haciendo las cosas que te gustan.  

 

 

 

Fuentes

  1. JDRF. What is type 1 diabetes? Accessed 20 October 2024. Available at: https://jdrf.org.au/living-with-t1d/what-is-type-1-diabetes/
  2. DiMeglio LA, Evans-Molina C, Oram RA. Type 1 diabetes. Lancet. 2018;391(10138):2449–2462. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31320-5
  3. Atkinson MA, Eisenbarth GS, Michels AW. Type 1 diabetes. Lancet. 2014;383(9911):69–82. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(13)60591-7
  4. Breakthrough T1D. Symptoms of type 1 diabetes. Accessed 20 October 2024. Available at: https://www.breakthrought1d.org/t1d-basics/symptoms/
  5. ISPAD Libman I, Haynes A, Lyons S, et al. ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2022: Definition, epidemiology, and classification of diabetes in children and adolescents. Pediatr Diabetes. 2022;23(8):1160–1174. https://doi.org/10.1111/pedi.13454
  6. JDRF. Type 1 diabetes symptoms. Accessed 20 October 2024. Available at: https://jdrf.org.au/living-with-t1d/symptoms/
  7. Breakthrough T1D. Diagnosing type 1 diabetes. Accessed 20 October 2024. Available at: https://www.breakthrought1d.org/t1d-basics/diagnosis/
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El día a día de los niños con diabetes

El día a día de los niños con diabetes

El día a día de los niños con diabetes 

El diagnóstico de diabetes en un niño transforma la rutina familiar. Desde el momento en que se detecta la condición, comienza un camino en el que el tratamiento médico, el aprendizaje constante y el acompañamiento emocional se vuelven pilares esenciales. A diferencia de lo que se podría pensar, el manejo diario de la diabetes infantil no se reduce al uso de insulina. Implica un seguimiento detallado, la educación del niño y su entorno, el equilibrio en la alimentación, la práctica segura de actividad física y, sobre todo, la construcción de una vida saludable y plena para el menor.

1. Tratamiento: el punto de partida

En la gran mayoría de los casos de diabetes infantil, el tratamiento incluye la administración diaria de insulina¹. Esto se puede realizar mediante inyecciones múltiples al día o a través de una bomba de insulina, que permite un suministro continuo y ajustable. La elección del método dependerá de la edad del niño, su estilo de vida y las recomendaciones del equipo médico.

El tratamiento debe ser flexible y adaptarse a los cambios en el cuerpo del niño: crecimiento, apetito, horarios escolares y actividad física. Para ello, es esencial mantener una comunicación fluida con el endocrino pediátrico y realizar controles regulares. Un tratamiento bien ajustado no solo mejora el control glucémico, sino que también ayuda a prevenir complicaciones a largo plazo¹.

2. Monitoreo glucémico: conocer para actuar

Medir la glucosa en sangre varias veces al día es una de las tareas más importantes del manejo diario. Gracias a los avances tecnológicos, muchos niños hoy en día utilizan sistemas de monitorización continua de glucosa (MCG), que brindan lecturas constantes prácticamente en tiempo real que alertan sobre posibles hipoglucemias o hiperglucemias². Esta tecnología permite actuar con rapidez y tomar decisiones más precisas sobre la alimentación o la administración de insulina.

En los casos en que no se cuente con MGC , el control con glucómetro sigue siendo muy efectivo. Lo ideal es realizar mediciones antes y después de cada comida, antes de realizar ejercicio físico y al acostarse. Esta información no solo ayuda a mantener los niveles de  glucosa en rangos seguros, sino que también enseña al niño a interpretar las señales de su cuerpo².

Un aspecto clave es elaborar con un equipo de profesionales médicos un plan personalizado de manejo de diabetes (DMMP, por sus siglas en inglés), en el que se definan objetivos de glucosa, pautas de medición, alimentación, administración de insulina y protocolos de emergencia. Este plan debe compartirse con la escuela, cuidadores y familiares cercanos para garantizar un entorno seguro en todo momento².

3. Alimentación: una rutina equilibrada, no una restricción

Uno de los mitos más comunes es que un niño con diabetes debe seguir una dieta estricta o monótona. En realidad, se puede disfrutar de una alimentación variada y sabrosa siempre que exista planificación. El control de carbohidratos es esencial, ya que estos influyen directamente en los niveles de glucosa.

La clave está en aprender a contar carbohidratos de forma precisa, leer etiquetas, identificar porciones adecuadas y elegir alimentos con bajo índice glucémico. Los cereales integrales, frutas enteras, legumbres, verduras y grasas saludables son aliados en el control de la glucosa. A su vez, se deben evitar los azúcares simples, los productos ultraprocesados y las bebidas azucaradas.

Mantener horarios regulares para las comidas también ayuda a prevenir descompensaciones. Lo ideal es establecer cinco tiempos de comida al día: tres principales y dos snacks saludables. Estos hábitos no solo benefician al niño, sino que pueden ser adoptados por toda la familia, generando un entorno más unido y saludable.

4. Actividad física: mover el cuerpo, cuidar el azúcar

El ejercicio regular es otro componente indispensable del tratamiento. Mejora la sensibilidad a la insulina, fortalece el sistema cardiovascular, favorece el control del peso y tiene un impacto positivo en el bienestar emocional³. Sin embargo, en niños con diabetes, la actividad física debe planificarse cuidadosamente.

Antes de comenzar a hacer ejercicio, es importante medir la glucosa en sangre.En general, aunque este umbral puede variar según el plan de tratamiento individual, si es inferior a 100 mg/dL, se recomienda tomar una bebida con carbohidratos. También es necesario verificar los niveles al finalizar la actividad, ya que la hipoglucemia puede aparecer incluso horas después del esfuerzo³.

En función del tipo de actividad, su duración e intensidad, se puede requerir un ajuste en la dosis de insulina o en la alimentación previa y posterior al ejercicio. Tener a mano carbohidratos de acción rápida —como zumos, tabletas de glucosa o galletas— es una precaución indispensable. Además, los profesores de educación física y entrenadores deben estar informados sobre la diabetes del niño y capacitados para actuar ante una posible hipoglucemia³.

5. Educación y apoyo emocional: pilares para la autonomía

Uno de los aspectos más importantes del manejo de la diabetes en la infancia es la educación progresiva del niño y su entorno. Aprender sobre la diabetes permite al niño participar en el cuidado de su salud, tomar decisiones informadas y ganar autonomía con el tiempo⁴.

Desde los primeros años, se puede comenzar enseñando al niño a reconocer síntomas de hipoglucemia, identificar alimentos que elevan o bajan el azúcar, y entender por qué necesita inyectarse insulina. A medida que crece, puede aprender a medir su glucosa, ajustar dosis bajo supervisión y, eventualmente, gestionar su tratamiento casi de forma independiente⁴.

La dimensión emocional también debe ser atendida. La diabetes puede generar frustración, ansiedad o aislamiento, especialmente en la adolescencia. Por eso, contar con el apoyo de psicólogos, grupos de acompañamiento o redes sociales específicas para jóvenes con diabetes puede marcar una gran diferencia. Asimismo, la familia, los amigos y el personal escolar deben actuar como aliados, mostrando comprensión y empatía⁴.

El manejo diario de la diabetes en niños va mucho más allá del control médico. Requiere compromiso, aprendizaje constante y una red de apoyo sólida. Cuando se cuenta con las herramientas adecuadas —tratamiento individualizado, monitoreo efectivo, educación nutricional, actividad física planificada y acompañamiento emocional— es posible alcanzar una vida plena, segura y feliz para los niños con diabetes.

El desafío no está solo en mantener los niveles de glucosa bajo control, sino en construir confianza, fomentar la independencia y ofrecer contención para que cada niño pueda crecer sin que la diabetes lo limite. 

Fuentes

  1. World Health Organization. Diabetes https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/diabetes
  2. Centers for Disease Control and Prevention. Diabetes. https://www.cdc.gov/diabetes/
  3. American Diabetes Association. Diabetes. https://diabetes.org/
  4. National Library of Medicine. Diabetes. MedlinePlus. https://medlineplus.gov/diabetes.html
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“La tecnología no solo aporta control, sino también libertad”, por Debidulce

Importancia de la salud mental en personas con diabetes

“La tecnología no solo aporta control, sino también libertad”, por Debidulce

Deborah debutó con diabetes en 1989, y desde hace unos años esta TS y promotora en igualdad comparte sus experiencias en su cuenta, @debidulce.
Hoy se ha acercado a nuestro rincón en la red, para contarnos un poco más sobre ella.

¿Quién es Deborah, la persona tras @debiculce?

Deborah, soy una mujer que lleva conviviendo con la diabetes tipo 1 desde 1989, cuando era solo una niña. Con el tiempo, he aprendido que la diabetes no me define, pero sí forma parte de mi historia. Soy madre, trabajadora social, promotora en igualdad y una apasionada de compartir experiencias que puedan ayudar a otras personas que están recorriendo este camino. Tras @debiculce hay alguien real, con días buenos y no tan buenos, pero siempre con ganas de aprender, cuidarse y acompañar.

En más de 3 décadas con diabetes habrás pasado por multitud de etapas... ¿cuáles han marcado más tu relación con la enfermedad?

Han sido muchas y muy diferentes. Al principio, cuando debuté, la diabetes era un mundo desconocido para mí y mi familia. Pasé por etapas de rechazo, de rebeldía y también de mucho aprendizaje. La adolescencia, por ejemplo, fue un punto crítico: gestionar los cambios hormonales, la presión social y la propia enfermedad no fue fácil.

Más adelante, la maternidad también marcó un antes y un después. Cuidar de mi salud para cuidar de mi hija me hizo replantear mi autocuidado y mi relación con la diabetes. Hoy vivo esta condición con más serenidad, con más conocimiento y con herramientas que antes no existían.

La llegada de la tecnología a la diabetes imaginamos que te marcó un antes y un después...

Totalmente. Pasar de los pinchazos constantes y las glucemias puntuales a poder tener datos continuos con sensores y bombas de insulina cambió mi forma de vivir. La tecnología no solo aporta control, sino también libertad. Me permite anticiparme, tomar decisiones más informadas y sentir que tengo un poco más de autonomía sobre mi salud. Pero también hay que decirlo: la tecnología es una herramienta, no una solución mágica. Aún hay que aprender a interpretar datos, escucharse y conocerse.

Como promotora en igualdad, ¿cuáles son las grandes desigualdades cuando hablamos de diabetes y mujer?

Existen varias. Por ejemplo, muchas veces las mujeres con diabetes enfrentamos más presión respecto al control glucémico en etapas como el embarazo, y no siempre tenemos suficiente apoyo emocional. También hay desigualdades en el acceso a la tecnología o a la educación diabetológica, que en ocasiones dependen del contexto socioeconómico. Además, las investigaciones sobre diabetes históricamente han priorizado a los hombres, lo que hace que ciertos impactos específicos en la salud de las mujeres no siempre se visibilicen. Hablar de diabetes y mujer es también hablar de derechos, de acceso a recursos y de romper mitos.

¿Qué te lleva a compartir tus experiencias en las redes?

Principalmente, acompañar. Cuando debuté en 1989, no existían redes ni apenas espacios para hablar de la diabetes más allá de las consultas médicas. Sentirme acompañada entonces habría marcado una gran diferencia. Por eso, hoy comparto mi experiencia: para que otras personas no se sientan solas, para normalizar lo que vivimos y para mostrar que, aunque haya días difíciles, es posible tener una vida plena. Además, las redes permiten crear comunidad, aprender unas de otras y alzar la voz juntas.

¿Cuál dirías que es el principal cambio entre la Deborah que debutó en diabetes en 1989 y la relación que tiene la actual Deborah con la enfermedad?

Creo que el gran cambio es la conciencia. En 1989 todo era incertidumbre, normas rígidas y miedo. Hoy vivo la diabetes con más información, más tecnología y, sobre todo, más autocompasión. He aprendido a escuchar mi cuerpo, a respetar mis límites y a entender que no hay perfección posible, que los números no definen mi valor. Antes sentía que la diabetes era una carga; ahora la veo como una parte de mí con la que he aprendido a convivir sin perder mi identidad ni mis sueños.

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“Las complicaciones de la diabetes se han infravalorado en las mujeres”, por Soraya Carpintero

“Las complicaciones de la diabetes se han infravalorado en las mujeres”, por Soraya Carpintero

“Las complicaciones de la diabetes se han infravalorado en las mujeres”, por Soraya Carpintero

Para Soraya, la diabetes la acompaña no sólo en su vida persona. También en la laboral, y en su tiempo libre. Porque además de tener diabetes, trabaja como educadora diabetológica, además de formar parte del grupo de mujeres de la Sociedad Española de Diabetes.

En internet la conocemos por su cuenta @ladulzuramasamarga, en la que complementa su labor profesional dando un apoyo extra a las personas con diabetes.

Queríamos hablar con ella sobre educación, feminismo y diabetes, y la charla ha dado para mucho.

Como educadora de diabetes pediátrica, ¿cómo valoras la educación diabetológica actual?

La educación diabetológica pediátrica en la unidad donde trabajo intentamos hacerla de la mejor forma que sabemos, pero es verdad que aún hay ciertas limitaciones.

Actualmente, la tecnología ha supuesto un avance y facilita el manejo de la diabetes y su calidad de vida. Implicamos a ambos progenitores y cuidadores en el proceso educativo, aunque actualmente siguen siendo muchas las madres que acuden solas a la consulta.

Hay más acceso a la información, lo cual puede ser en ocasiones muy bueno y en otras no tanto, ya que se crea a veces desinformación.

Aun así, se ve limitada por un foco biomédico predominante, donde no se atiende a lo emocional, lo social ni la calidad de vida del niño ni su familia.

Es imprescindible que en nuestro equipo interdisciplinar se pudiera contar con profesionales de la psicología y nutricionistas. Nosotros damos el apoyo emocional que sabemos y podemos, pero no es suficiente. Y esto es una brecha socioeconómica, ya que ir al psicólogo (privado) tiene una connotación negativa y aparte se debe disponer de la economía suficiente para “permitírselo”. Es muy triste, que actualmente sea un “lujo” el poder cuidar de la salud mental.

¿Qué mitos encuentras más a menudo instaurados entre tus pacientes?

Es verdad que en nuestra unidad realizamos talleres de formación tanto para padres, como adolescentes de forma periódica a lo largo del año, y trabajamos mucho la educación continua para permitir el empoderamiento de la enfermedad.

En pediatría las consultas son menos espaciadas que en adultos, y creo que no les “dejamos” que se creen ciertas creencias falsas o mitos.

Pese a ello, aunque yo no lo llamaría “mitos”, sí que podemos ver ciertas dificultades comunes en la mayoría de las familias:

  • El miedo a la hipoglucemia: algunas familias presentan dicho miedo y esto provoca que se tienda más a la hiperglucemia.
  • Sobrerreposición de hipoglucemia: algunas familias, dan más cantidad de HC de la que necesitan acabando en hiperglucemia.
    Esto es muy común si solo te guías del valor de glucosa de tu sensor, ya que hasta dentro de 20-30 min no se verán cambios en el sensor. Por eso insistimos mucho en realizar glucemia capilar en estas situaciones.
  • Reposición de hipoglucemia con gominolas o refrescos gaseosos. Esto es muy típico de los adolescentes. Esto supone una menor o una respuesta más lenta de lo necesario del tratamiento.
  • Falta de cálculo de los tiempos de espera: es una de las cosas más difíciles de calcular, ya que no sólo hay que tener en cuenta la insulina que te administras, sino también la glucosa y tendencia de la que partes, actividad previa, IG de los alimentos, rápidez en la que comes, etc.

¿Fue tu enfermedad lo que te lleva a especializarte en diabetes dentro de tu carrera como enfermera?

Yo primero fui enfermera y me especialicé en cuidados críticos. Debuté con diabetes tipo 1 a los 24 años. A partir de ese momento la enfermedad me llevó a especializarme en mi diabetes para poder manejarla lo mejor posible, y eso me llevó a indagar más sobre diabetes, conocer más mi cuerpo y conocer las diferencias como mujer con diabetes tipo 1. Tras años trabajando en UCI, me surgió la oportunidad de trabajar como educadora de diabetes pediátrica y, aunque fue una decisión difícil, ahora estoy muy contenta de ello y de poder ayudar a otras familias.

¿Qué haces con tus pacientes que tú no recibiste en su momento?

Yo cuando debuté ya era enfermera, y se dio por hecho que sabía muchas cosas de las que en realidad sabía. Porque ser enfermera no te convierte en tener idea de cómo gestionar la diabetes.

Por ese motivo, yo ofrezco mucha educación, que es esencial para saber tomar decisiones. Las formaciones no son puntuales, ofrecemos sesiones periódicamente y de forma grupal con niños de edades similares para compartir experiencias entre iguales y refrescar conceptos de diabetes y son muy enriquecedoras.

Además, es esencial la empatía, validar lo difícil que es el manejar la diabetes, la carga mental diaria que genera, no realizar juicios, crear en la consulta un lugar seguro, de confianza donde poder tratar todos los temas sin valorarlos de “buenos” o “malos”, y poder ofrecer soluciones o alternativas, si las hubiera.

Además de tener diabetes, también vives con celiaquía. ¿Cómo afecta una dieta sin gluten al control glucémico?

Los productos sin gluten como son la pasta, pan, galletas, etc... tienen como ingredientes principales el arroz y el maíz. Ambos cereales sabemos que son los que más IG tienen.

Además, hay escasos productos a nuestra disposición integrales, es decir, es difícil encontrar pasta integral, pan integral, etc. Actualmente, es verdad que es cada vez es más fácil encontrar pasta de legumbres, la cual no sólo es una alternativa súper nutritiva y saludable, sino que tiene una fácil gestión glucémica.

Panes de calidad e integrales son difíciles de encontrar, y no accesibles a todos los bolsillos. Esto obliga a que, si quieres un pan de calidad e integral a base de avena integral, quinoa y/o trigo sarraceno debas recurrir a realizarlo en casa, lo cual no está al alcance de todo el mundo por falta de tiempo o recursos.

La dieta sin gluten es un aditivo más a tener en cuenta en la gestión glucémica, teniendo que realizar modificaciones en la dieta para modificar su IG o tiempos de espera suficientes para compensar estos productos.

Perteneces al Grupo de Trabajo de Mujeres y Diabetes de la Sociedad Española de Diabetes. ¿Qué retos se afrontan dentro de la diabetes desde una perspectiva de género?

Voy a intentar resumir al máximo esta respuesta, ya que es para escribir un libro.

Para contextualizar la respuesta, tenemos que tener claro que las mujeres viven las enfermedades de forma distinta que los hombres debido a aspectos no sólo biológicos propios de su sexo, sino también a aspectos socioculturales que las sitúan como “cuidadoras”, más que como responsables de su propio cuidado.

Diferentes investigaciones han mostrado diferencias en la prevalencia, evolución y respuesta a los tratamientos según el sexo. En relación a esto, las mujeres tienen más probabilidad que los varones de sufrir ictus con el mismo tratamiento, o incluso hay un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular que en los hombres con igual condición porque existen diferencias biológicas.

La mortalidad en diabetes tipo 1 de las mujeres es un 37% superior al que sufren los hombres. La dificultad de este control glucémico se ha ligado a mayor variabilidad glucémica secundaria a factores como el ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia, pero también se ha vinculado a factores psicosociales como una menor adherencia al tratamiento debido a los roles de género que aún persisten en nuestros días, y que deriva a un menor autocuidado en favor al cuidado familiar. Además, históricamente las complicaciones de la diabetes se han infravalorado en las mujeres. Las mujeres con diabetes están expuestas a complicaciones en diferente grado y modo que los hombres, por eso es importante visibilizar dichas diferencias, pues el hacerlo conlleva a aplicar acciones para prevenir complicaciones y disminuir la morbilidad en este grupo de población.

En relación con la salud mental, la depresión es dos veces más frecuente entre las mujeres con diabetes en comparación con los hombres. Además, el control de la alimentación, junto con la cultura de dieta, hace que mujeres con factores de riesgo puedan desarrollar un TCA. De hecho, el riesgo de TCA es prácticamente el doble en mujeres con diabetes tipo1 que en hombres. Tanta es la influencia de la cultura de dieta desde que nacemos, haciéndonos encajar en cánones que nos generan normas alimentarias y corporales, que existe un TCA exclusivo a la condición de vivir con diabetes y que su prevalencia es prácticamente total en mujeres, que es la diabulimia, cuya tasa de mortalidad es del 34%.

Contextualizando el paradigma actual, los retos son infinitos en este aspecto. Sin embargo, lo más alcanzable en este momento puede ser:

  • Reconocimiento de las diferencias biológicas de las mujeres con respecto a la diabetes y cómo influye en su control glucémico. En consulta, debemos individualizar estrategias para mejorar o evitar la variabilidad de las diferentes etapas de las mujeres.
  • Como profesionales, ser conscientes que las mujeres tienen mayor probabilidad de complicaciones derivadas de las diabetes, y realizar programas o seguimientos específicos para ellas, realizando revisiones con más frecuencia, por ejemplo.
  • No nos tenemos que olvidar que hay síntomas invisibilizados y para algunas mujeres son tabú (incontinencia urinaria y disfunción sexual, por ejemplo), pero que se pueden tratar en consulta y escuchar las necesidades de la mujer así como ofrecerle soluciones.
  • Que el rol de cuidadora no recaiga mayormente en la mujer, así como la liberación de la carga mental. Todas las personas necesitan espacios y tiempo de autocuidado. Este tiempo es esencial para mejorar la adherencia terapeútica. En consulta, debemos buscar círculo de apoyo, implicación de la familia en el cuidado, y no dar por hecho ciertas actitudes socialmente aceptadas, que apoyan la desigualdad de género.
  • Identificar precozmente señales de alerta ante posibles comportamientos que nos puedan hacer pensar que la mujer está sufriendo un TCA o tiene riesgo de ello.
  • En consulta, debemos tener cuidado con la presión que ejercemos sobre la dieta, y no centrarnos en el peso, el peso es un número y lo importante es estar saludable.
  • Disponer de un equipo interdisciplinar en los hospitales públicos que incorporara profesionales de la psicología, ofreciendo herramientas de gestión para prevenir o tratar en terapia la depresión, la ansiedad, el rechazo a la enfermedad, TCA, etc…
  • Entender la carga emocional que conlleva el embarazo, validarla, ayudarla en las necesidades que exprese para poder evitar sentimientos de culpa y estrés en el manejo de la diabetes antes y durante la gestación.
  • Tecnología adaptada a las mujeres, teniendo en cuenta los ciclos hormonales de cada una de las etapas: como bombas de insulina de asa cerrada cuyo algoritmo incorpore un aprendizaje, no de 24h, sino teniendo en cuenta los ciclos hormonales de las mujeres y su impacto en el control glucémico.
  • Por supuesto, más investigación con perspectiva de género en estudios clínicos. Mientras más conocimiento tengamos de las posibles desigualdades, podremos abordarlas de una manera más eficiente.

En resumen, conseguir una equidad en la oferta de recursos y apoyos a las mujeres, así como una educación terapéutica individualizada centrada en la mujer, sería el punto de partida para empezar a realizar una atención con perspectiva de género.

Muchas mujeres con diabetes cargan con una doble responsabilidad: gestionar su propia enfermedad y, además, cuidar de familiares (hijos, padres...) ¿Lo encuentras en consulta?

En nuestra unidad de pediatría, tenemos algunas mujeres con diabetes que además gestionan la diabetes sus hijos o hijas. Yo no llevo a estas mujeres en consulta, por lo que no sé cómo se encuentran sus controles. Sin embargo, diversas investigaciones muestran que el género no sólo influye en quién cuida de otras personas, sino también cómo nos cuidamos de forma individual. Las mujeres suelen tener más dificultades para pedir ayuda, poner límites o compartir responsabilidades, incluso en situaciones de enfermedad o cuando más apoyo necesitan. Mientras que los hombres con parejas heterosexuales tienden a delegar más, suelen recibir más control social e intervención directa por parte de sus parejas mujeres. Esto último, les permite tener una mejor adherencia al tratamiento y a las consultas médicas.

¿Van muchas más mujeres, o cada vez son más las parejas que reparten esta responsabilidad?

Aunque cada vez vemos a más padres y madres de parejas heterosexuales viniendo a las formaciones y la educación juntos, lamentablemente aún veo
una desigualdad de género en la responsabilidad del manejo de la enfermedad.

Actualmente, si sólo viene un progenitor, normalmente es la madre. Además, normalmente se encargan las madres de realizar las comidas y la planificación del menú, por lo que se ve esencial que ellas estén.

Las ayudas para el cuidado de hijos con enfermedades crónicas, que permiten solicitar reducción de jornadas a los progenitores, únicamente se pueden solicitar por parte de uno de ellos y, normalmente es la mujer la que lo solicita. Esto le obliga a que por disponibilidad sea la encargada mayoritaria del control glucémico de su hijo o hija, planificando y elaborando los menús, atendiendo a las complicaciones que puedan surgir en el colegio, viniendo a las visitas médicas presenciales, atendiendo a las consultas médicas telefónicas, gestionar el material diabético, etc. Esta responsabilidad se podría repartir si este permiso se pudiera conceder por ambos progenitores, compartiendo el porcentaje de reducción. Así se podría ayudar a asumir una responsabilidad compartida.

En consulta, también debemos realizar una formación que implique a ambas partes, sin que el cuidado caiga de forma desproporcionada sobre las mujeres, ofreciendo una corresponsabilidad real y coordinada.

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Prueba de péptido C: qué es, finalidad, procedimiento y resultados

Prueba de péptido C: qué es, finalidad, procedimiento y resultados

Prueba de péptido C: qué es, finalidad, procedimiento y resultados

El péptido C no es sino una sustancia producida por el páncreas1. Pero ¿por qué es útil medirlo en el tratamiento de la diabetes?

Sigue leyendo para descubrir qué es una prueba de péptido C, qué mide y para qué se utiliza. También analizaremos qué puedes esperar durante la prueba y qué pueden suponer para ti los resultados.

¿Qué es un examen de péptido C y para qué sirve?

El péptido C (péptido conector) lo producen las mismas células beta del páncreas que crean la insulina. También se libera en el torrente sanguíneo en respuesta al aumento de los niveles de glucosa en sangre después de una comida.

La prueba de péptido C se utiliza para determinar si las células beta del páncreas están sanas y producen insulina como deberían.2 Si los niveles de péptido C son bajos, significa que el páncreas está produciendo poca o ninguna insulina.2 

Tu médico de cabecera puede recomendarte una prueba de péptido C con los siguientes objetivos:1

  • Comprobar si tu organismo puede producir insulina de forma natural y, en caso afirmativo, en qué cantidad. Esto ayuda a determinar si (o cuándo) se debe iniciar un tratamiento con insulina para la diabetes de tipo 1 o la de tipo 2.1 La prueba también puede orientar el tratamiento con insulina al mostrar cuánta insulina se está produciendo de forma natural.3
  • Ayudar a encontrar un diagnóstico para las personas que tienen hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre) pero también niveles altos de insulina. La prueba se utiliza para descartar otras afecciones, como un tumor de páncreas no canceroso o una enfermedad autoinmunitaria denominada enfermedad de Hirata.1
  • Determinar si una persona tiene diabetes de tipo 1 o de tipo 2 en casos ambiguos de glucosa en sangre elevada.4,5
  • Ayudar a avanzar en el conocimiento de la diabetes e investigar posibles tratamientos en estudios clínicos.4

¿Cómo se relaciona una prueba de péptido C con la diabetes??

Contrariamente a la creencia popular, las pruebas de péptido C no se utilizan en la práctica clínica para diagnosticar la diabetes.4,6 

Sin embargo, a veces, cuando una persona tiene un nivel elevado de glucosa en sangre, la prueba puede ayudar a determinar si padece diabetes de tipo 1 o de tipo 2.4,5 

¿Qué puedes esperar durante una prueba de péptido C?

La prueba de péptido C puede realizarse con una muestra de sangre o de orina.5 

Si te han recomendado un análisis de sangre, el profesional sanitario te extraerá una muestra de la vena para analizarla en el laboratorio.4,5 Para un análisis de orina, tendrás que proporcionar una muestra que también se analizará en el laboratorio.5

¿Cómo debes prepararte para un análisis de péptido C?

La preparación dependerá del tipo de prueba que te recomiende tu equipo médico.

El análisis de sangre para medir el péptido C puede realizarse de tres formas diferentes.4 

  • Para un análisis de sangre en ayunas, no podrás comer nada entre 8 y 10 horas antes del análisis. La prueba suele realizarse por la mañana, por lo que habrás pasado la noche en ayunas.4 Puedes beber agua.
  • Para un análisis de sangre aleatorio, puedes comer antes. La prueba puede realizarse en cualquier momento del día y es la forma más sencilla de comprobar los niveles de péptido C.4
  • Para realizar un análisis de sangre estimulado, es posible que el médico quiera comprobar cómo reacciona el péptido C después de haber comido algo. En este caso, se te realizará un análisis de sangre para medir tu nivel de péptido C y, a continuación, se te pedirá que ingieras un alimento líquido.4 A continuación, se te volverá a analizar el péptido C. Es posible que el equipo médico también quiera estimular el páncreas de otra forma, por ejemplo, administrándote 75 g de glucosa como parte de una prueba tolerancia a la glucosa oral (PTGO).4La PTGO también puede utilizarse para determinar el nivel de péptido C.4

Tu profesional sanitario te dirá si necesitas hacer algo más para prepararte para la prueba.

Prueba de péptido C: valores normales

Los niveles típicos de péptido C en una persona sin obesidad ni diabetes son los siguientes:1,5 

  • Entre 0,9 y 1,8 nanogramos por mililitro (ng/ml) en ayunas (sin comer)
  • 3-9 ng/ml después de comer 

Los valores bajos de péptido C suelen indicar diabetes de tipo 1, aunque a veces también pueden indicar diabetes de tipo 2.1,5 Un nivel de péptido C en ayunas inferior a 0,6 ng/ml suele significar que las células beta del páncreas han dejado de funcionar correctamente y que puede ser necesario un tratamiento con insulina.1 En la diabetes de tipo 1, este nivel puede descender por debajo de 0,4 ng/ml.5 

Por otra parte, los niveles elevados de péptido C en sangre podrían estar causados por:1,5 

  • Resistencia a la insulina, que se produce cuando el organismo se vuelve tolerante a la insulina
  • Un tumor benigno (no canceroso) en el páncreas llamado insulinoma
  • Enfermedad renal.

Si tienes sobrepeso u obesidad, tus niveles de péptido C también pueden ser más elevados.1

Si te has sometido recientemente a una prueba de péptido C, recuerda que tus valores debe interpretarlos tu equipo de diabetología en el contexto de tus síntomas, antecedentes familiares y otras afecciones que puedas padecer.1

Tu profesional sanitario puede proponerte una prueba de péptido C para comprobar si tu páncreas produce suficiente insulina de forma natural.1 

La prueba no se utiliza para diagnosticar la diabetes, pero a veces puede ayudar a distinguir entre la diabetes de tipo 1 y la de tipo 2.4,5 Habla con tu equipo de diabetología sobre cómo prepararte para la prueba en caso de que te la hayan indicado. 

Fuentes

  1. Venugopal SK, Mowery ML, Jialal I. Biochemistry, C Peptide. [Updated 1 Aug 2023]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024. Available at: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK526026/
  2. Breakthrough T1D. C-Peptide as an Endpoint in Clinical Trials: Its Time Has Come - Published 20 May 2024. Accessed 21 October 2024. Available at: https://www.breakthrought1d.org/news-and-updates/c-peptide-endpoint-clinical-trials-time-come/
  3. American Diabetes Association. Insulin Basics | ADA. Accessed 21 October 2024. Available at: https://diabetes.org/health-wellness/medication/insulin-basics
  4. Leighton E, Sainsbury CA, Jones GC. A practical review of C-peptide testing in diabetes. Diabetes Ther. 2017;8(3):475–487. https://doi.org/10.1007/s13300-017-0265-4
  5. Milionis C, Ilias I, Lekkou A, et al. Future clinical prospects of C-peptide testing in the early diagnosis of gestational diabetes. World J Exp Med. 2024;14(1):89320. https://doi.org/10.5493/wjem.v14.i1.89320
  6. JDRF. Stages and Diagnosis of T1D. Accessed 21 October 2024. Available at: https://jdrf.ca/stages-and-diagnosis-of-t1d/
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Dieta para la diabetes gestacional: qué comer y qué evitar

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Dieta para la diabetes gestacional: qué comer y qué evitar 

La diabetes gestacional es un nivel alto de glucosa en sangre (hiperglucemia) que se detecta por primera vez durante el embarazo.1 Esta alteración es temporal, aunque en ocasiones puede derivar en diabetes tipo 2 y aumentar el riesgo de otras complicaciones del embarazo.2 

Estos riesgos pueden reducirse con un tratamiento y unos cuidados rápidos.3 Los cambios en el estilo de vida y la dieta son los pilares fundamentales en el tratamiento de la diabetes gestacional y, en la gran mayoría de los casos, son suficientes para resolver completamente la afección.2-4 Una buena alimentación, un peso saludable y la actividad física pueden ayudar a las futuras mamás a mantener sus niveles de glucosa en sangre dentro de los límites.3 

A continuación, hablaremos de los alimentos que suelen recomendarse como parte de una dieta para la diabetes gestacional y los que es mejor evitar.

¿Qué puedo comer con diabetes gestacional?

El tipo de dieta que debes seguir para controlar la diabetes gestacional debe adaptarse a tus necesidades individuales y es algo que debes comentar con tu equipo sanitario.2 

No obstante, como norma general, una dieta buena para la diabetes gestacional suele tener estas características:2,4

  • Alto contenido en fibra
  • Bajo contenido en grasas saturadas
  • Bajo índice glucémico (no aumenta el nivel de glucosa en sangre)
  • Bien equilibrada 
  • Rica en compuestos vegetales beneficiosos y antioxidantes

Es importante destacar que, si tienes diabetes gestacional, los expertos recomiendan sustituir los carbohidratos simples y refinados por carbohidratos complejos siempre que sea posible.2,4

 1. Carbohidratos complejos

Los mejores carbohidratos para la diabetes gestacional son los que no aumentan demasiado el nivel de glucosa en sangre y contienen mucha fibra.2 Se denominan «carbohidratos complejos» y pueden encontrarse en:2,4,5

  • Verduras y frutas (especialmente con piel)
  • Legumbres y leguminosas
  • Frutas
  • Cereales integrales

2. Verduras

Las verduras son beneficiosas para todo el mundo, pero son especialmente importantes para las mujeres con diabetes gestacional.4 Si te han diagnosticado diabetes gestacional, opta por verduras ricas en fibra (especialmente de tipo soluble), que ayudan a mantener estables los niveles de glucosa en sangre.4 

Algunos ejemplos son:4

  • Brócoli 
  • Espinacas 
  • Tubérculos como las zanahorias
  • Judías verdes 
  • Tomates 
  • Col
  • Champiñones

Para consumir más fibra, también puedes comer verduras crudas y con piel en la medida de lo posible.4

Los alimentos vegetales también pueden ser una gran fuente de proteínas, y optar por fuentes de proteínas de origen vegetal (como el tofu o las alubias) en lugar de proteínas de origen animal puede ser beneficioso para la diabetes gestacional y el embarazo en general.2

3. Pescado y carnes magras (bajos en grasa)

Sustituir la carne roja y procesada por carne magra (como el pollo) y pescado puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina en la diabetes gestacional.2,4 Las carnes rojas y procesadas suelen tener un alto contenido en grasas saturadas, por lo que sustituirlas por proteínas más magras puede ser una opción más saludable.2 

La forma de cocinar estos alimentos también es importante. Evita freír los alimentos y opta por hornearlos y cocinarlos al vapor siempre que sea posible.4

4. Sustitutos del azúcar

Es mejor evitar los azúcares añadidos (azúcares que no se encuentran de forma natural en los alimentos) durante el embarazo.
En su lugar, puedes recurrir a productos sin azúcar o «sin azúcares añadidos» (que suelen contener edulcorantes artificiales), o utilizar alternativas al azúcar como:2

  • Edulcorantes naturales (como el extracto de estevia) 
  • Edulcorantes artificiales (como la sacarina y el aspartamo)

Evita sustituir el azúcar por miel, ya que la miel es un carbohidrato simple y puede provocar un aumento de la glucosa en sangre.4

¿Qué no comer con diabetes gestacional?

En general, puede ser una buena idea evitar los alimentos con un índice glucémico elevado (aquellos que pueden provocar un aumento de la glucosa en sangre), los alimentos muy calóricos que pueden contribuir al aumento de peso y los alimentos ricos en grasas saturadas.4

1. Alimentos con azúcar añadida y grasas saturadas

Si tienes diabetes gestacional, es recomendable que evites en la medida de lo posible los alimentos con azúcar añadido y grasas saturadas. Esto se debe a que tienen un alto contenido en azúcares añadidos, por lo que presentan un índice glucémico elevado y aumentan rápidamente el nivel de glucosa en sangre, además de tener un alto contenido en grasas saturadas:3,4,6 

  • Tartas 
  • Galletas y bizcochos 
  • Chocolate 
  • Dulces 
  • Pastelería y repostería

Estos alimentos también suelen estar muy procesados y refinados, de modo que pueden ser muy pobres en fibra y ricos en carbohidratos simples.5,6 En su lugar, cuando te apetezca un postre o un dulce, opta por azúcares naturales ricos en fibra, como los que se encuentran en la fruta natural.4

2. Lácteos enteros

Si tienes diabetes gestacional, también es conveniente que evites los productos lácteos ricos en grasas, como la nata, la mantequilla y el queso, ya que suelen contener muchas grasas saturadas.2 Como alternativa, puedes optar por lácteos fermentados bajos en grasa.

3. Carbohidratos simples

Las investigaciones sugieren que deben evitarse los carbohidratos simples porque se digieren y absorben rápidamente en el intestino delgado, lo que provoca un aumento de la glucosa en sangre.1 Algunos ejemplos de carbohidratos simples son la pasta, las patatas y el pan blanco.1

Los carbohidratos simples y refinados también son bajos en fibra, otra razón para evitarlos o limitarlos. Una mayor cantidad de fibra en la dieta ayuda a mantener estable el nivel de glucosa en sangre.5

En su lugar, cámbialos por carbohidratos complejos.1

4. Alimentos procesados (bajos en fibra)

Los alimentos refinados son productos a los que se les ha eliminado la fibra natural y los nutrientes durante su procesamiento.6 Algunos ejemplos de alimentos bajos en fibra que debes evitar como parte de tu dieta para la diabetes gestacional son:6

  • Arroz blanco
  • Harina blanca
  • Alimentos procesados y ultraprocesados, como refrescos y aperitivos salados, dulces, carnes procesadas y productos refinados de patata y maíz 

Según los estudios, si tienes diabetes gestacional, es importante que incluyas en tu dieta alimentos que te aporten fibra.1,2

Diabetes gestacional: dietas vegetarianas y veganas

Las proteínas vegetales, especialmente cuando se consumen a lo largo del día y proceden de fuentes variadas, proporcionan suficiente energía y nutrientes esenciales para mantenerse durante el embarazo con diabetes gestacional.2 Solo debes tener en cuenta algunas cosas:2

Valorar la suplementación con hierro y vitamina B12 para una dieta completa
Si llevas una dieta vegana, asegúrate de planificarla bien, ya que es posible que no dispongas de tantas proteínas como las personas omnívoras y las vegetarianas
Recuerda que existen buenas fuentes de proteínas de origen vegetal, como el tofu y otros productos de soja4 

Las claras de huevo también son una gran fuente de proteínas para las personas vegetarianas que consumen leche y productos lácteos.4 Si no consumes lácteos, consulta a tu equipo médico sobre la posibilidad de añadir un suplemento de calcio para completar tu dieta.2

Fuentes

  1. Mustad VA, Huynh DTT, López-Pedrosa JM, et al. The role of dietary carbohydrates in gestational diabetes. Nutrients. 2020;12(2):385. Published 31 January 2020. https://doi.org/10.3390/nu12020385
  2. Rasmussen L, Poulsen CW, Kampmann U, et al. Diet and healthy lifestyle in the management of gestational diabetes mellitus. Nutrients. 2020;12(10):3050. Published 6 October 2020. https://doi.org/10.3390/nu12103050
  3. Yamamoto JM, Kellett JE, Balsells M, et al. Gestational diabetes mellitus and diet: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials examining the impact of modified dietary interventions on maternal glucose control and neonatal birth weight. Diabetes Care. 2018;41(7):1346-1361. doi:10.2337/dc18-0102. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29934478/
  4. Mustafa ST, Hofer OJ, Harding JE, et al. Dietary recommendations for women with gestational diabetes mellitus: a systematic review of clinical practice guidelines. Nutr Rev. 2021;79(9):988–1021.
  5. ADA. Conquer your carb confusion. Accessed 22 September 2024. Available at: https://diabetes.org/food-nutrition/understanding-carbs/conquer-your-carbs
  6. Clemente-Suárez VJ, Beltrán-Velasco AI, Redondo-Flórez L, et al. Global impacts of western diet and its effects on metabolism and health: a narrative review. Nutrients. 2023;15(12):2749. Published 14 June 2023. https://doi.org/10.3390/nu15122749
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