“Si controlas las raciones, la vida se vuelve mucho más flexible”, por Diabeticagolosa
Hoy tenemos en nuestra página a @diabeticagolosa. Realmente hablamos con Olga, una informática de 32 años que debutó a los 8 añitos, justo en plena semana de Navidad. Aunque nos dice que esa historia daría para una película, las dificultades de la vida la han llevado a desarrollar el humor como método de defensa y protección.
Aparte del humor, ¿qué más te gusta?
Adoro viajar (sí, un topicazo, lo sé), pero mi gran pasión olvidada es la pintura. Y, cómo no, también adoro la comida; sobre todo me pierde el dulce. Soy de esas personas que se quedan embobadas mirando el escaparate de una pastelería por las calles de Madrid.
¿Cómo llevas lo de ser diabética y golosa? ¿Hay algo que eches de menos porque hayas retirado de tu dieta?
La verdad es que cada vez lo llevo mejor. Cuando debuté con 8 años las insulinas aún se pinchaban con jeringuilla, la dieta era súper estricta y el dulce prácticamente no existía en mi día a día. El conteo de raciones era un sueño lejano, y ahora, por suerte, tenemos un mundo de posibilidades.
Hoy, si controlas las raciones, la vida se vuelve mucho más flexible. Y también hay que reconocer que somos humanos: todos tenemos antojos y momentos en los que nos gustaría darnos un capricho sin pensar tanto en las cifras. Me considero culpable de haber pensado en ocasiones, bueno si en vez de 80 bajo a 65 de azúcar puedo permitirme ya ese capricho.
No he dejado de ser golosa, pero he aprendido a gestionarlo igual que lo haría cualquier persona: con equilibrio. Hay dulces a los que no quiero renunciar, pero intento reservarlos para ocasiones especiales y, cuando puedo, matar el gusanillo con alternativas más saludables.
¿Qué alternativas al azúcar son tus favoritas?
Me parece importante mencionar que existe mucha desinformación sobre la diabetes y el azúcar. Las personas con diabetes podemos tomarla, no sólo con una hipoglucemia. Si un día te apetece un donut, cómetelo y disfrútalo: lo importante es ajustar la insulina igual que haríamos con un plato de pasta, con fruta o con una pizza. De hecho, en mi experiencia personal, a veces es más difícil gestionar comidas saladas con mucha grasa que una onza de chocolate con azúcar.
Al final, nuestra alimentación debería ser saludable como la de cualquier persona. En mi caso, intento no abusar del azúcar, pero tampoco de los ultraprocesados; más que por la diabetes, es por salud general. En el día a día incluso estoy reduciendo muchos edulcorantes.
Cuando preparo postres, suelo usar eritritol o endulzar con dátiles. Y para cosas como el café, a veces recurro a la canela o al cacao. Con pequeños cambios puedo disfrutar de algo dulce sin preocuparme demasiado.
¿Te preparas tú misma postres aptos para tu diabetes? ¿Qué recetas recomiendas?
Sí, me preparo muchos postres y también desayunos “aptos”, aunque en realidad lo importante no es que sean “para diabéticos”, sino que conozca bien sus raciones para poder ajustarme la insulina.
Una receta muy fácil para calmar un antojo es un bizcocho de microondas. Solo necesitas mezclar yogur o leche con 2–3 cucharadas de harina (puede ser de avena, almendra o incluso harina de trigo de toda la vida), un huevo y una pizca de levadura. A partir de ahí, ¡a jugar con los complementos! Yo suelo añadir cacao en polvo, plátano, coco rallado… lo que tenga por casa. Luego lo metes unos 3 minutos al microondas y listo.
La verdad es que hay mil recetas y para todos los niveles. Gracias a la comunidad tan grande que hay en redes como Instagram, es facilísimo encontrar ideas adaptadas a tus gustos, al tiempo que tengas y a lo mucho o poco que te quieras complicar.
Después solo queda hacer el conteo de las raciones… ¡y disfrutar!
¿Qué estrategias usas cuando tienes muchas ganas de algo dulce?
Algo que me funciona muy bien cuando tengo un antojo fuerte es tomarme una onza de chocolate puro. Me quita esa sensación de “necesito algo dulce” sin tener que recurrir a un bollo o una tarta cada día, que al final no sería lo más saludable. Además, el chocolate con alto porcentaje de cacao no me sube la glucosa tan rápido y me ayuda a gestionar mejor la ansiedad por el dulce.
Otra estrategia que utilizo es tener siempre opciones “rápidas y saludables” a mano: por ejemplo, yogur con un poco de fruta, una tostada con crema de cacahuete o incluso un bizcocho de microondas hecho con harina de avena. Son alternativas que me permiten saciar el antojo sin perder el control de mis glucemias ni sentir que me estoy privando de todo.
¿Qué herramientas te han ayudado a controlar mejor tus niveles cuando te das un gusto más dulce de la cuenta?
Para mí, el medidor continuo de glucosa fue una auténtica revolución. No tener que estar pinchándome para medir, poder ver la tendencia en tiempo real y analizar las curvas después me ha ayudado muchísimo a entender cómo reacciono cuando me doy un gusto más dulce de la cuenta.
También ha sido clave el apoyo de mis enfermeras. Ellas me han enseñado a interpretar los datos, a ajustar las dosis sin miedo y a entender que cada cuerpo funciona distinto. Esa educación y acompañamiento han marcado una gran diferencia en mi control.
A veces nos obsesionamos con mantenernos siempre en rango, y aunque es lo ideal, también es muy difícil. Para mí, lo más importante es conocer cómo funciona mi cuerpo, interpretar lo que veo en el monitor y saber ajustarme incluso cuando los valores no están perfectos. Esa información, junto con el apoyo profesional, son mis mejores herramientas.
Llevas la diabetes con humor, al menos en tu perfil. ¿Crees que la mentalidad positiva es importante en el control de la diabetes?
Todas las enfermedades crónicas llevan una carga mental enorme. Son compañeras de vida, y cada uno intenta llevar su mochila de la mejor manera posible, aunque muchas veces esa mochila pase desapercibida para los demás.
En mi caso, el humor es un refugio mental. Me ayuda a relativizar y a respirar entre tanto dato, tanto control y tanta exigencia. Pero siendo sincera, también es una máscara a veces: la realidad no siempre es tan fácil ni tan divertida como queremos pintarla.
Creo que una actitud positiva puede ayudar, pero no es una solución mágica. No significa que, por sonreír o hacer un chiste, todo vaya bien. Simplemente es la forma que muchos elegimos para enfrentarnos a lo que nos toca, cada uno con su propio equipaje. Y si ese humor arranca una sonrisa en alguien, aunque sea por un momento, ya hace que todo pese un poquito menos.
Pensando en esas situaciones graciosas o cotidianas que todos podemos vivir con la diabetes ,esas que, de alguna manera, nos unen, nació mi idea de "diabética golosa", como ese refugio para mi, y para quien lo necesite.