“Antes me daba miedo salir de mi zona de confort”, entrevista con Mónica Ibáñez (@nikaperradealertamedica)
Mónica y Nika, una psicóloga y educadora infantil y una perra de alerta médica que comparten su vida juntas en su cuenta @nikaperradealertamedica. Hablamos con Mónica para que nos cuente un poco más sobre ella y su amiga de 4 patas.
¿Quién es Mónica y cómo llegó al mundo de la diabetes?
Mónica es curiosa, le encanta aprender, sonriente, empática, me gusta ayudar en muchos sectores, sigue con formaciones sobre todo en dolor crónico, enfermedades crónicas, enfermedades raras...
He estudiado Educación Infantil, Psicología, Educación Canina, Experta en Intervenciones Asistidas, voluntariado en múltiples asociaciones, albergues.
La diabetes tipo 1 llegó en la adolescencia, el primer diagnóstico fue infección de orina y en la consulta me desmayé... comencé con una educadora diabetológica, mientras se iban agotando las células beta, el ingreso, el miedo a la insulina, pincharme y poder comer, ya qué estaba a dieta con 700 kcal al día.
Al año de debutar perdí todos los síntomas de hipoglucemias, ingresos en UCI, urgencias, 7 operaciones por las lesiones en caídas por hipoglucemias... Mis padres haciendo guardias y FELICITAR por la lucha a mí madre; consiguió que si me llamaba al teléfono fijo y no contestaba tenía permiso de abandonar su puesto de trabajo en el hospital sin consecuencias.
¿Cómo llegó Nika a tu vida?
Llegó de forma inesperada, sin buscarla... cómo casa de acogida muy bebé, una urgencia. Tengo un amigo instructor de perros de asistencia, especializado en Alerta Médica, rescate, voluntario en búsqueda de personas. Lo llamé, la evaluó y me dijo: ¡es perfecta cómo futura perra de alerta médica!. Con 9 meses se fue al "cole" y en tan solo 3 meses ya discriminaba el olor diana, avisar de media, rondando con 140.
¡Fuimos las primeras en tener la acreditación de Consellería en la Comunidad Valenciana!.
¿Qué tareas específicas realiza para ayudarte?
Avisa con 140 para evitar hipoglucemias, y también rondando los 200 mediante ladridos. Con tantísimas medicación para el dolor (hasta parches de 50 mg de fentanilo y más) pues hay veces que no me puedo despertar con sus ladridos. Ella gestionó lamer mí cara, dónde más sensibilidad tenemos y ponerse encima; haciendo las 2 cosas. ¡Ah!, y darme toques con la pata.
Al tener disautonomía pues me mareo muchísimo por cambios posturales mínimos, Nika se sube a mí cintura, sus patas y cabeza en el pecho, para hacer presión y recuperarme antes de los síncopes diarios.
Para no interferir en sus labores, ¿debe llevar una vida muy diferente a la de otros perros?
Nika primero es perra, tiene las mismas necesidades qué todos los perros; juegos, paseos, explorar, socializar, actividades y mucho amor, al igual qué mis otros perros. Aunque esté con otros perros jugando, esté con otras personas jugando/mimos, saludando a perros y personas, supermercados, sitios nuevos, etc ella siempre me avisa.
Desde que estoy con ella NUNCA me he vuelto a perder el conocimiento, me salva y me devuelve a la vida a diario, ya que tengo otras patologías cómo gastroparesia, disautonomía, pancreatitis, con las que el control glucémico en rango me resulta casi inviable.
¿Cómo ha cambiado tu confianza personal desde que tienes el perro?
Uf, ¡radicalmente!. No salía de mí zona de confort, me daba miedo y respeto salir de casa, por las experiencias anteriores y gracias a ella lo superé. Mí familia también está mucho más tranquila; ya qué las bombas (probamos 3) y sensores no evitaban que quedase inconsciente.
Por ejemplo, ellos me llamaban, esperaban 30 minutos y volvían a llamar, si no cogía el teléfono subían a casa porque ya sabían qué estaría inconsciente, así las llamadas eran múltiples a diario.
¿Aparte de Nika, qué métodos de control utilizas, y cómo han impactado en tu vida?
Llevo bomba, sensores y glucagones. Ayudan mucho, aunque son máquinas y tienen sus errores, ¡¡¡obvio!!!.
Pero no puedo compararlo con mí Nika.