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Conducir con diabetes

Conducir con diabetes

Conducir con diabetes

Conducir con diabetes no debe suponer ningún problema, aunque es importante tomar ciertas precauciones, principalmente para evitar una hipoglucemia al volante que pueda hacernos perder el control del coche. Con una planificación cuidadosa y el manejo adecuado de la diabetes, no habrá ningún problema a la hora de mantenerse seguro en la carretera.

Aquí hay algunos consejos clave para aquellos que enfrentan la doble tarea de conducir y manejar la diabetes.

  • Monitoriza tus niveles de glucosa regularmente: Antes de ponerse al volante, es esencial verificar tus niveles de glucosa en sangre. Mantén un glucómetro en el automóvil o revisa tu sensor para poder realizar pruebas rápidas antes de comenzar el viaje. Un nivel de glucosa equilibrado ayuda a mantener la concentración y la coordinación, aspectos cruciales para una conducción segura.
  • Lleva suministros de emergencia: Asegúrate de tener siempre a mano suministros esenciales, como insulina, jeringas, tiras reactivas o alimentos para tratar una hipoglucemia. Tener estos elementos disponibles puede marcar la diferencia en caso de una emergencia mientras estás al volante.
  • Planifica las comidas: Planifica tus comidas y refrigerios antes de emprender un viaje. Evita conducir con el estómago vacío y ten a mano alimentos saludables y rápidos en caso de que tus niveles de glucosa bajen durante el viaje.
  • Comunica tu condición a compañeros de viaje: Siempre es útil informar a tus compañeros de viaje sobre tu condición. Esto no solo crea conciencia, sino que también asegura que haya alguien consciente de tu situación en caso de una emergencia.
  • Realiza paradas de descanso: Programa paradas regulares para estirar las piernas, realizar pruebas de glucosa y tomar un refrigerio. Esto ayuda a mantener niveles estables de glucosa y previene la fatiga, mejorando tu capacidad para mantener la concentración en la carretera.
  • Establece una rutina de conducción: Si realizas desplazamientos regulares, y siempre los haces a la misma hora, y con la misma distancia respecto a las comidas, eso ayudará a predecir y gestionar mejor tus niveles de glucosa, proporcionando estabilidad durante tus desplazamientos.

Conducir con diabetes requiere una combinación de planificación y atención constante. Siguiendo estos consejos, puedes disfrutar de la libertad de la conducción mientras mantienes tu salud y tu seguridad en primer plano.

Recuerda que la seguridad en la carretera y el control de la diabetes van de la mano, creando un viaje más seguro y saludable.

Recuerda que la seguridad en la carretera y el control de la diabetes van de la mano, creando un viaje más seguro y saludable.

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Día Mundial de la Diabetes 2023

Día Mundial de la Diabetes 2023

Día Mundial de la Diabetes 2023

Día Mundial de la Diabetes 2023
Sigamos aprendiendo, juntos.

En Novalab, nos esforzamos por apoyar a las personas que viven con diabetes, tanto a través de nuevas tecnologías innovadoras, como mediante el apoyo continuo para mejorar el autocuidado y el manejo diario de la diabetes.

Nuestra misión: ayudar haciendo la diabetes más fácil.

¿Cómo puedo controlar mi diabetes cuando hago deporte?

Para las personas que viven con diabetes tipo 1, el ejercicio puede aumentar el riesgo de hipoglucemia e hiperglucemia. Por lo tanto, es importante controlar su nivel de azúcar en sangre antes, durante y después del ejercicio y hablar sobre ello. Es muy importante tratar los parámetros de ejercicio individuales con tu equipo médico de diabetes.

Beneficios del ejercicio para personas con diabetes

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Me aseguro de controlar mi diabetes cuando viajo

¿Viajar con diabetes? ¡Prepárate bien! Haz una lista, no te olvides de los medicamentos, el material de control de la glucosa y el material de inyección para que puedas disfrutar al máximo tu viaje.

Diabetes y viajes aéreos: cómo prepararse para un vuelo

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¿Puedo disfrutar de otra bebida más con mis amigos?

El consumo de alcohol aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que puede provocar niveles bajos de azúcar en sangre. El alcohol puede causar hipoglucemia hasta 24 horas después de su consumo. Así que controla tu nivel de azúcar en sangre con regularidad y recuerda: bebe agua regularmente y ¡consume siempre alcohol con moderación!

¿Puedo beber alcohol si tengo diabetes?

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¿Puedo darle a mi hijo más dulces?

¿Sabías que existen aplicaciones que pueden ayudarte a calcular la cantidad de gramos de carbohidratos en un alimento? Tu profesional sanitario te guiará en el cálculo de parámetros y ratios personales para que sepas cuánta insulina necesita tu hijo para los carbohidratos que consume. Una bomba de insulina también tiene un calculador de bolo que puede ayudarte en este cálculo

Tabla de niveles de glucosa en sangre para niños

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¿Qué pasa si mi profesor malinterpreta una alarma de mi bomba?

Te recomendamos que proporciones al personal docente toda la información que necesita para ayudar a tu hijo a controlar la diabetes desde el primer día de cole. También es aconsejable concertar reuniones con el director, los profesores, el enfermero del centro (si está disponible) y otras personas que interactuarán con tu hijo durante el curso escolar antes de que este empiece.

Comienza un nuevo curso: cómo ayudar a tu hijo a controlar la diabetes en el cole

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¿El estrés antes de una entrevista de trabajo puede afectar a mi glucosa? 

¿Sabías que el estrés afecta a la glucosa en sangre? El cuerpo produce cortisol, una hormona que promueve la liberación de glucosa y lípidos al torrente sanguíneo, aumentando los niveles de glucosa en sangre y provocando un desequilibrio en estos niveles.

Estrés y diabetes

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Baño y diabetes: consejos para la ducha

Baño y diabetes: consejos para la ducha

Baño y diabetes: consejos para la ducha

La diabetes cambia hasta en la ducha. Ya sabemos que muchas cosas pueden afectar a nuestras glucemias, y una ducha relajante puede ser también una de ellas.
Hoy vamos a darte algunos consejos para que cuidar tu higiene no se convierta nunca en un problema.

Lo primero que debemos hacer antes de ducharnos es aprovechar para revisar nuestro cuerpo, para detectar cualquier pequeña lesión. Los pies, entre los dedos, en los pliegues de la piel, alrededor de las uñas… Detectar cualquier problema a la primera nos permite atajar cualquier complicación.

Una vez seguros de que nuestra piel está bien, ahora lo que debemos hacer es no dañarla en la ducha. Debemos comprobar la temperatura del agua antes de meternos en la bañera o bajo la ducha. Así evitamos una quemadura que nos puede complicar los próximos días.
Es más, lo ideal es evitar al agua caliente, ya que reseca la piel y la hace más vulnerable. El agua templada es mejor opción.

¿Baño o ducha? La segunda es mucho más higiénica. Un estudio de 2009 publicado en la American Journal of Infection Control encontró en 1 de cada 4 baños una bacteria que vive en nuestra piel, y que puede causar infecciones si entrase en nuestro cuerpo a través de alguna pequeña herida.

El jabón debe ser suave, y es mejor que contenga hidratantes. Evitemos jabones antibacterianos o desodorantes con alcoholes que puedan secar la piel.
Tras el baño, toca secar bien toda la piel, mejor tocando con la toalla que “arrastrándola” por nuestra piel.

Para terminar, conviene hidratar la piel. Pero ojo, evita pliegues, entre los dedos… ya que son zonas que pueden dar problemas si están demasiado húmedas.

Por supuesto, si tenéis un sistema de asa cerrada, debéis tomar las precauciones que indiquen los fabricantes tanto para la bomba como para el sensor.
Incluso aunque sean acuáticos, debemos cuidar que no retengan humedad, que el jabón no les afecte, y que no los expongamos a una alta temperatura (que ya hemos visto que tampoco nos viene bien a nosotros).

Precisamente las altas temperaturas son el motivo de las variaciones glucémicas de las que hablábamos al principio de este post. Un baño caliente (o una sauna) activa la absorción de insulina, por lo que debemos tener cuidado con darnos una ducha calentita si tenemos la glucosa baja antes de entrar al baño.
Por contra, si vais a retirar la bomba de insulina para entrar en la ducha, también debéis tener en cuenta el efecto que puede tener, y no debéis olvidar volver a conectarla una vez estéis secos, revisando la lectura del sensor antes y después de desconectar la bomba de insulina.

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Es un alivio sentirse comprendida y apoyada

Es un alivio sentirse comprendida y apoyada con la diabetes

Entrevista Diabetes Tipo Marta: “Es un alivio sentirse comprendida y apoyada”

Hoy tenemos en nuestra página a Diabetes Tipo Marta, una nueva divulgadora en esto de la diabetes, que debutó hace apenas un par de años, y a la que estamos siguiendo en su descubrimiento de la diabetes, aprendiendo junto a ella las vicisitudes de la enfermedad.

Si un diagnóstico de diabetes siempre es complicado, en plena pandemia debió ser doblemente difícil de digerir. Ahora que has conocido a muchas otras personas con diabetes, ¿notas que tu historia fue diferente?

La verdad es que sí, un diagnóstico de diabetes siempre es muy difícil, pero sumado al tardío diagnóstico que tuve y a la situación que estábamos viviendo con el COVID, todo fue más difícil aún.

Me dijeron tantas veces que todos mis síntomas podrían ser debidos a nervios, estrés, ansiedad, cambios de rutinas, el mismo COVID… que hasta por un momento llegué a creerme que podría llegar a ser verdad algo de eso y qué tal vez estaba exagerando con mis síntomas. Es cierto que nunca me visitaron de manera presencial y no pudieron ver la delgadez extrema en la que me encontraba y la cara pálida y cansada que tenía.

Ahora gracias a la comunidad que hay de personas con diabetes, he descubierto otros casos de personas que también han sufrido y vivido lo mismo que yo durante la pandemia. Es un alivio sentirse comprendida y apoyada.

Para mí fue muy duro de un día a otro encontrarme con una enfermedad crónica para toda la vida y estar ingresada durante varios días sola en el hospital, sin poder recibir visitas de familiares ni amigos. Yo estaba con mi mascarilla sola en una habitación, llena de cables y vías, agujas y aparatos nuevos, intentando captar toda la información que me daban para que el día que fuera a salir del hospital pudiera explicárselo a la gente de mi alrededor. Fue un reto difícil, sobre todo, porque no tenía ni idea de lo que era la diabetes.

Otra cosa difícil de lidiar con la pandemia y la diabetes al mismo tiempo es que muchas de las consultas pasaron a ser completamente telefónicas desde entonces. Imaginaros si ya es difícil intentar entender lo que te está pasando cuando te lo explican de manera presencial imaginaos como debía ser a través de un teléfono, teniendo un límite de tiempo.

Eras de la que tenía miedo a las agujas. ¿Ha cambiado eso después de estos tres años de pinchazos?

La verdad es que el miedo a las agujas era algo que me llevaba atormentando toda la vida.

En más de una ocasión ya lo he contado, pero ni siquiera fui capaz de ir sola a hacerme la analítica con la que me diagnosticaron, me tuvo que acompañar un familiar.

En el colegio yo era de las típicas de que cuando había que vacunarse lo pasaba mal ese día y los tres anteriores. Me daba pánico ver la aguja o pensar en ella y tras cada analítica o vacuna, me ponía malísima del mal rato que pasaba.

Cuando me diagnosticaron y me dejaron claro que tendría que pincharme insulina varias veces al día, se me cayó el mundo encima. Era como si a alguien con miedo a las alturas se tuviera que tirar en paracaídas cada vez que quisiera salir de casa. De alguna manera, mi “peor enemigo” se tenía que convertir en “amigo” porque estas agujas iban a estar conmigo toda la vida.

Tengo que admitir que las agujas de la insulina son muy pequeñitas, y después de la de pinchazos que llevo durante estos casi tres años, no me ha quedado otra que perderle el miedo y acostumbrarme a ellas.

Un recuerdo jamás se va a borrar de mi cabeza es que los primeros días tras salir del hospital eran mi padre y mi hermana quien me administraba la insulina, porque yo podía estar media hora con el boli en la mano, incapaz de pincharme por el miedo que me daba.

Las agujas de la insulina las tengo más que superadas y aunque ya he conseguido ir sola a las analíticas de sangre, lo sigo pasando fatal y soy incapaz de mirarme el brazo mientras me están pinchando.

Una cosa muy evocativa de tu nombre es algo que repetimos mucho: que cada diabetes es distinta. ¿Era la idea a la hora de escogerlo?

Totalmente. Durante los primeros días estando ingresada en el hospital me explicaron por encima qué era la diabetes y los tipos de diabetes que existían.

Como ya os he comentado yo no tenía ni idea de lo que era la diabetes, así que cuando me diagnosticaron pensé: “Tengo diabetes, no sé bien ni porqué, ni el tipo que tengo, ni nada de nada. Lo único claro es que tengo diabetes y que es mí diabetes porque voy a aprender a gestionarla yo.”

Después de aprender y conocer mi diabetes, he descubierto que sin saberlo no pude acertar más desde el principio.

La realidad es que al igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay dos diabetes iguales.

Todas son diferentes. Todos tenemos ratios diferentes, nuestra sensibilidad a la insulina es diferente, gestionamos las emociones de manera diferente, comemos menús y cantidades diferentes, hacemos ejercicio y deporte diferentes… Y, aunque hiciéremos exactamente lo mismo y partiéramos de las mismas glucemias, nuestra diabetes seguiría siendo completamente diferente porque nos afectan muchísimos factores y la mayoría de ellos no los podemos controlar.

Así que sí, en redes me llamo Diabetes tipo Marta porque lo que hago es darle visibilidad a la diabetes explicando mi día a día con mi propia diabetes. 

¿Y qué te lleva a dedicarte a divulgar la diabetes?

Estando ingresada me hicieron buscar información por internet sobre el conteo de hidratos, y yo, que tenía mucho tiempo libre debido a que me encontraba completamente sola en la habitación del hospital, decidí investigar por todos lados acerca de la diabetes. 

Encontré en Instagram personas que hablaban sobre ello y eso fue como un rayito de luz en un día de tormenta. Ahí fue cuando pensé que tal vez podría crearme una cuenta única y exclusivamente para eso, para aprender sobre la diabetes y conocer a gente que estuviera viviendo lo mismo que yo.

Desde el primer día me sentí abrazada por la comunidad tan bonita que tenemos. Me enseñaron muchísimo y me apoyaron en todo momento.

Así que decidí compartir toda mi experiencia  por si en el día de mañana esta le pudiera servir de ayuda a alguien y, al mismo tiempo, poderle darle visibilidad a la diabetes, una enfermedad muy común y desconocida al mismo tiempo. 

Te hemos visto decir en otras entrevistas que la diabetes te ha cambiado como persona. ¿Qué cambios ha provocado?

Puede sonar raro, pero aunque a veces echo de menos mi vida sin diabetes, ya me he acostumbrado a llevar de la mano a esta compañera de vida.

A día de hoy está claro que sería mucho más feliz sin diabetes y ojalá jamás me hubieran diagnosticado, pero en estos tres años han pasado muchas cosas, he conocido a gente increíble y he crecido y evolucionado como persona.

La diabetes me ha hecho aprender muchas cosas sobre el funcionamiento de mi cuerpo.

Me ha hecho aprender muchas cosas sobre alimentación. 

Me ha hecho cuidarme más que nunca física y psicológicamente.

Me ha hecho aprender muchas cosas sobre tecnología y avances sanitarios.

Me ha hecho ver quien sí va a estar siempre a mi lado.

Me ha hecho ser más paciente, más tranquila y más madura. 

Me ha hecho ser más fuerte que nunca y me ha ayudado a descubrir esa valentía que tengo y desconocía. 

Por eso, a pesar de todas las cosas malas que me ha traído, también hay cosas buenas que no hay que olvidar.

Además de dar visibilidad a la diabetes, sabemos que has recogido firmas para que se tenga en cuenta la salud mental a la hora de tratar la diabetes. ¿Qué respuesta estás obteniendo?

El verano pasado intenté recoger firmas par que la salud mental fuera una cosa más a tener en cuenta a la hora de tratar la diabetes, ya que un diagnóstico de diabetes siempre es psicológicamente complicado. 

A pesar de querer hacerme la fuerte, tuve que enfrentarme a mi miedo a las agujas y a todo lo que estuviera relacionado con el sistema sanitario, médicos, hospitales…

Volviendo a recalcar que tuve que estar completamente sola en el hospital por las restricciones del covid, todo fue un poco más complicado. 

Cuando vas a una revisión o consulta, siempre te preguntan sobre las gráficas y las dosis de insulina que te pones, pero no te preguntan cómo lo estás llevando psicológicamente.

La salud mental es tan importante como la salud física. Ojalá llegue el día en el que haya un seguimiento psicológico en la sanidad pública, no sólo para todas las personas que tenemos diabetes, sino también para quienes sufren una enfermedad crónica.

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En la diabetes, no todo depende de tu esfuerzo

Entrevista a Iñaki Lorente: “En la diabetes, no todo depende de tu esfuerzo”

Entrevista a Iñaki Lorente: “En la diabetes, no todo depende de tu esfuerzo”

Como psicólogo y persona con diabetes, Iñaki Lorente lleva años ayudando a otros pacientes con diabetes a sobrellevar la enfermedad, con más de 20 años como psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes, y otros 7 hasta día de hoy como colaborador; labor que alterna con su trabajo como psicólogo y orientador escolar.
Iñaki se encarga de visibilizar la diabetes desde su página web, además de crear un proyecto de ayuda y consejos sobre la diabetes, del que nos habla en la entrevista de hoy.

En tu proyecto “Apuntes para una vida con diabetes” buscas el apoyo de la comunidad para crecer y  poder ofrecer cada vez más consejos a las personas con diabetes. ¿Es importante la ayuda mutua a la hora de controlar la enfermedad?

En mi opinión, la persona con diabetes debe recurrir a la ayuda de otros para poder gestionarla de forma adecuada. Pero, además, le conviene organizar esas ayudas en distintos grupos que respondan a la pregunta: ¿en qué puede ayudarme?
Sobre esta base, yo propongo tres pilares fundamentales. Uno de ellos es el apoyo entre iguales. Los otros dos son el compuesto por los profesionales de la salud que le atienden (apoyos técnicos) y las personas de su entorno con las que cuenta como son los familiares y amigos (apoyos afectivos).
Respecto a lo que me preguntas opino que nadie como otra persona con diabetes para poder responder a las preguntas que empiezan por: Tú, ¿cómo haces cuando...? ya que muestran experiencias y formas de gestionar situaciones sin necesidad de que tengas que experimentarlas todas.
Otra de las cualidades que comparten quienes tienen diabetes es el que te entienden exactamente lo que te ocurre cuando dices que tienes una hipoglucemia o que te resulta difícil renunciar en un momento dado a algo concreto a pesar de saber que no te conviene. Por ejemplo, es bastante frecuente que un familiar tuyo te diga: si sabes que no puedes comerlo, ¿por qué lo haces? Nadie me lo ha preguntado (hasta ahora) entre aquellos que configuran mi pilar de ayuda mutua.

Como psicólogo especializado en diabetes, ¿qué reto es el que más trabajo te da a la hora de trabajar con un nuevo paciente?

Se manifiesta de distintas maneras, pero lo que más pesa en muchas de las personas con diabetes con las que hablo es la constatación de no tener el control de la propia vida y que, por mucho que hagas, la diabetes sigue sus propias reglas de juego que, por otro lado desconoces.
La pregunta que más veces escucho (y yo mismo me digo) es: si hoy he hecho lo mismo que ayer, he comido lo mismo, he realizado el mismo ejercicio y me he puesto la misma insulina entonces, ¿por qué narices ayer estaba en 190 y hoy estoy en 50? Y no encuentras una respuesta satisfactoria.
Esa sensación de controlabilidad también aparece cuando la persona hace todo lo que le dicen los profesionales de la salud que le atienden y, a pesar de ello, los resultados no son los esperados. Es frustrante que apenas se note en el resultado cuando pones toda la carne en el asador del autocuidado. Queda ese sentimiento de que no merece la pena hacer tanto esfuerzo en el día a día lo que, a su vez, provoca desasosiego y desmotivación.

¿Y qué consejo darías a los que se encuentran en esa situación?

Yo le diría que la educación diabetológica es de lo más importante ya que, cuanto más se sepa sobre la patología, menos difícil será intentar controlarla.
Pero también le diría que la clave, a mi juicio está en ser conscientes de que es imposible estar a 100 todo el tiempo ni siquiera con las tecnologías más punteras ni con el compromiso más intenso. Es fundamental aceptar que no todo depende de tu esfuerzo ni de los recursos técnicos que utilices.
Creo que el equipo de salud debería ser consciente de ello y, en lugar de transmitir que, si te cuidas (comes lo que debes, haces el ejercicio necesario y tomas la medicación oportuna), todo irá bien. Eso no es cierto.
Yo propongo transmitir a las personas con diabetes que, si te comprometes con el autocuidado todo irá mejor que si no lo haces, pero no lograrás estar perfecto ya que, cualquier tratamiento, por puntero que sea, intenta imitar a algo inimitable como es un organismo humano.
Aceptar que no puedes estar perfecto, te permite celebrar el estar lo mejor posible, el mayor tiempo en rango, con la hemoglobina más adecuada en lugar de desesperarte por no alcanzar la perfección.

Has trabajado mucho con niños diagnosticados con diabetes. ¿Se adaptan antes los niños que los adultos a esta nueva situación?

En general, sí.
Cuanto más pequeño se es, más difícil resulta entender el concepto de cronicidad, de “para siempre”. Entienden el tiempo de otra manera y, como muy lejos, pueden imaginarse las próximas vacaciones.
Por el contrario, los adultos nos proyectamos en el futuro e inmediatamente surge la pregunta: “Y así, ¿siempre?”.
Pero, además, es muy posible que, ante lo incierto, nos pongamos en el peor de los casos y nos imaginemos un futuro donde se ha materializado nuestros peores temores: Si el fantasma personal es el de no lograr encontrar pareja, cuando se imagina el futuro con diabetes, lo hace viejo y soltero. Si el temor es perder la vista, no sería extraño que se imaginarte ciego por una retinopatía, etc.
Y eso es lo que hace sufrir. Más, incluso que las propias limitaciones de la vida actual con diabetes.

También trabajas como orientador escolar. Se habla a menudo sobre si las escuelas están preparadas para atender las necesidades de los/as niños/as con diabetes...

En general, creo que no. Pero no es por desidia ni por desentendimiento. Hay que tener presente que a la escuela acude el 100% de los niños y niñas españoles ya que es obligatoria.
Y, por su puesto, entre ellos hay una diversidad infinita de patologías y circunstancias particulares a atender (alergias, epilepsias, cuestiones médicas, circunstancias socioeconómicas, trastornos del aprendizaje...). Es imposible ser especialistas en todo. Cierto es que los profesionales de la educación deben atender aquellas demandas que se den en su aula. La ley le obliga a atender a toda la diversidad.
Desde mi punto de vista, si se da esa circunstancia y si el alumnado permanece muchas horas en el centro escolar (a veces más que una jornada laboral si se queda al comedor) no es descabellado pensar que todos los colegios deberían disponer de personal de enfermería capaz de gestionar adecuadamente las situaciones de salud que pudieran producirse. Ya no solo por tener diabetes, sino todas. Máxime cuando en cualquier taller, fábrica o negocio con muchos menos trabajadores, es obligatorio.

Creo que esa debe ser la reivindicación que, como padres y como profesionales de la educación deberíamos hacer. En todo caso, mientras se logra, no podemos olvidar que hay niños con diabetes que asisten al colegio y hay que atender. En mi opinión, los profesionales de la educación no pueden soslayar ese compromiso. La forma en que creo que hay que resolverlo es que las cabezas pensantes sigan siendo los progenitores del niño/a y que los maestros se limiten a ser los “brazos ejecutores” de las instrucciones que le den los padres (o profesionales de la salud que atienden a su alumnado). Opino que deben ser estos quienes tomen las decisiones.
No hay duda de que los maestros y maestras responsables del niño/a van aprendiendo en el día a día, pero, si no se sienten capaces de decidir en una situación concreta, lo mejor es contactar con los padres para que éstos les indiquen cómo proceder.
Pero, insisto, sigo pensando que lo razonable es, dado el volumen de alumnos y alumnas, contar con un profesional de enfermería en cada centro educativo que se haga cargo de las situaciones de salud que puedan aparecer.

Sabemos que eres zurdo, ¿has notado alguna vez que algún elemento para tratar la diabetes podría estar más optimizado para usarlo con cualquier mano?

La verdad es que es una pregunta que nunca me habían hecho.
Le he estado dando vueltas y no he encontrado barreras “extras” con las que pudieran toparse las personas zurdas (sobre todo aquellas que son tan torpes como yo). Voy rotando de lugar donde me coloco el sensor. A veces en el brazo izquierdo y a veces en el derecho. En uno me resulta más difícil que en otro, pero supongo que como a los diestros.
Lo mismo me ocurría cuando me pinchaba con jeringas o con los “bolis”-
Por lo demás, como la indicación terapéutica es la de rotar, no soy consciente de que sea una desventaja el ser zurdo.

Dices en la biografía de tu web que has sacado algunas cosas positivas de tener diabetes. ¿Cuáles son?

Gracias a la diabetes he conocido mucha gente buena, gente solidaria. Ejemplos de personas que aprenden a vivir con sus circunstancias personales, a sacudirse el polvo y a seguir adelante detrás de una caída. Gente que sin, quererlo siquiera, sirve de ejemplo.
También he conocido otros que lo que han hecho ha sido explotar su condición en su beneficio pero son los menos.
La diabetes también me ha permitido viajar más de lo que hubiera pensado y conocer España de una manera bastante profunda.

Ha supuesto una oportunidad de oro para poner en práctica la frase de Covey: *Lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante*. Y eso que, ni siquiera lo he aprendido de él, sino que a quien se la escuché fue al gran maestro Víctor Kuppers.

En realidad, me ha permitido conocerme mejor y desarrollar mis capacidades. En este sentido he de decirte que, lo más probable es que otras muchas circunstancias de la vida tienen esa facultad, pero es cierto que, en mi caso, ha sido a la diabetes la que me lo ha permitido.

Es importante apreciar estos aspectos menos negativos de la enfermedad para sobrellevarla mejor?

Creo que, en cualquier circunstancia, y la diabetes no es una excepción, hay que jugar con las cartas que tocan. No ayuda el quedarse lamentándose por ello y pensando “si me hubieran tocado otras cartas habría podido…”. Entiéndeme, no digo que haya que resignarse, lo que digo es que una actitud sana pasa por decirse, “con estas cartas voy a buscar la mejor jugada que pueda”.
También te digo que, con lo exigente que es tener diabetes, hace falta disciplina para mantener esa actitud y evitar que el desaliento invada tu vida.
En todo caso creo que es errado preguntarse:”¿qué me deja hacer la diabetes?”.
Personalmente cambiaria esa pregunta por un pack de dos: “¿Qué quiero hacer con mi vida?” y seguidamente preguntarse, “¿cómo puedo hacer para que la diabetes no interfiera en mis aspiraciones?”

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La tecnología aplicada a la diabetes es nuestra ventana a la calidad de vida

La tecnología aplicada a la diabetes es nuestra ventana a la calidad de vida, por Anusketa

La tecnología aplicada a la diabetes es nuestra ventana a la calidad de vida, por Anusketa

A Anusketa, también conocida como Mamá Páncreas de Vikinga Azul, la diabetes le llegó a casa a través de su hija Valeria. Un momento duro, que a ella le ha servido para querer visibilizar la diabetes tipo 1. En la entrevista de hoy hablamos con ella sobre lo que significa ser madre de una personita con diabetes.

¿Es ser madre de un/a peque con diabetes lo más parecido que hay a tenerla?

Pues realmente no sabría decirte, dado que no tengo diabetes, lo que sí que sé es que muchas veces padecemos más que quien la tiene, por lo que me dicen adultos con diabetes cuando hablo con ellos. Pero tengo claro que acabamos mimetizándonos con nuestros hijos, dado que cuando he hecho publicaciones como si la tuviera yo, me escriben personas con diabetes diciéndome que sé plasmar muy bien sus sentimientos y lo que se siente en ocasiones.

Te lleva a querer comunicar sobre diabetes la mala experiencia que viviste con el diagnóstico de tu hija Valeria. ¿Ves avances en prevención en los últimos años, o sientes que sigue todo igual?

Lamentablemente siento que todo sigue igual por los debuts que voy conociendo, por familias que me escriben contándome lo que les costó que dieran con el diagnóstico, cuando es tan fácil como que incluyan una prueba capilar en revisiones rutinarias y en observaciones cuando un mínimo síntoma puede ser visible. De hecho, cuando estaba luchando por que saliera adelante una campaña para llegar a las Cortes Valencianas, para que sean visibles los síntomas de la diabetes en centros de salud, hospitales y centros educativos, me comunicaron el fallecimiento de un niño de 3 años por edema cerebral, provocado por una cetoacidosis diabética grave, por no llegar a tiempo con el diagnóstico. 

Supongo que algún padre o madre de niños con diabetes te habrá agradecido tu labor. Debe ser algo muy emotivo sentir que has dado algo que a ti nadie te ofreció en aquel momento tan crítico.

Sin ánimo de parecer prepotente, muy a menudo recibo mensajes de agradecimiento por mi labor en redes, por dar visibilidad, porque se sienten acompañados y comprendidos, porque les ayudo a entender la difícil gestión de la diabetes en ocasiones...y es realmente lo que me da fuerza y ganas de seguir haciéndolo. Pero aunque el inicio fue tan duro y me sentí tan sola respecto a mi entorno habitual, yo encontré en un grupo muy especial de whatsapp a gente que me ayudó muchísimo.

Cuando cuentas tu experiencia en el hospital, hablas de la falta de empatía que viviste. ¿Quizá por eso la comunidad de personas con diabetes se caracteriza quizá por todo lo contrario?

Aunque creo que nos tocó un equipo médico excepcional, que le salvó la vida a mi hija, nunca entenderé que en aquellas circunstancias en las que nos encontrábamos, donde no se atrevían a garantizar que Valeria saldría bien de aquello, por peligro de edema cerebral y otras cuestiones que podían producirse, no nos dejaran estar con ella en las primeras horas, y que luego nos limitaran tanto estar a su lado, cuando apenas tenía 3 años escasos, y no hacía más que llorar y gritar llamándonos por lo asustada que estaba. Imagínate, tres años, sola y aquella gente pinchándote por todos lados. Fue muy inhumano para ella y para nosotros.

Tu "vikinga azul" apenas recuerda cómo era vivir sin diabetes. ¿Ves diferencia con los niños que han sido diagnosticados más tarde?

Cada niño es un mundo, pero aunque apenas recuerda nada, es verdad que puede que lo interiorice antes que otros niños que debutan más cerca a la adolescencia, ya que todos sus amigos han crecido viendo como se hace capilares, como tiene que remontar hipoglucemias, y tantas otras cosas. aunque hay días en los que le harta la diabetes tiene como todos, aunque puedes aceptarlo, es difícil vivir con esta mochila algunos días. Ya veremos cómo llevamos la adolescencia, jajajaja.

Y ella, ¿cómo ve su diabetes?

Tiene sus días, en esos en los que la diabetes nos modifica la rutina en momentos que para ella eran importantes, en los que hay hipos que le hacen sentirse bastante mal, y en los que hay imprevistos que le hacen cambiar algún plan tan simple como una merienda que le apetecía mucho, pues la diabetes se lleva algún que otro insulto jajaja. Pero se da cuenta que es lo que le tocó, y como le digo siempre, "es normal que te enfades, estás en tú derecho porque te ha tocado las narices, pero dile lo que le tengas que decir, y sigue disfrutando de la vida, que es muy corta".

A punto de cumplir 10 años, Valeria ya se va independizando, ocupándose ella de algunas cosas, pasando más tiempo sola... por mucho que confíe una madre en su hija, supongo que hay que hacer un trabajo para vivir tranquila con ello, ¿no?

Acaba de cumplir los 10 años,y aún necesita ayuda para valorar muchas decisiones, esto no es fácil, pero desde luego su autonomía va en aumento cada día, y en ello trabajamos. Pero tienes razón, es un arduo trabajo ir soltando las riendas, confiar y no morir en el intento, o al menos que no te salga una úlcera. Somos madres, con eso lo digo todo.

¿Ayudan las nuevas tecnologías para quedarte más tranquila a la hora de pensar en que Valeria se vaya ocupando ella de su diabetes?

Ayyyyy síiiiiiiiiii, las nuevas tecnologías requieren de una mayor formación, porque no son mágicas, y también fallan, y debes saber manejarlas en todo momento, pero nos permiten desconectar un poco más, dormir más, estar más tranquilos, dotan de mayor autonomía a los peques a ciertas edades. Vamos, como yo digo siempre, la tecnología aplicada a la diabetes es nuestra ventana a la calidad de vida hasta que se abra la puerta de la cura de la diabetes.

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El mundo de las redes me ha enseñado conceptos que desconocía sobre mi diabetes

El mundo de las redes me ha enseñado conceptos que desconocía sobre mi diabetes - Azucarilla de Tormes

El mundo de las redes me ha enseñado conceptos que desconocía sobre mi diabetes

Hoy hablamos con Aida Gámez, más conocida en las redes como Azucarilla de Tormes, sobre su labor divulgativa y cómo tomarse la diabetes con el mejor humor posible.
Aida lleva un tiempo hablando sobre diabetes en su perfil y su podcast, siempre desde un punto de vista ameno y divertido.

¿Cumples 10 años desde tu debut? ¿Cómo has vivido este cambio?

Cuando me diagnosticaron diabetes no fue nada fácil, mi vida cambió en todos los aspectos, desde sufrir una reeducación en la alimentación, he llegado a llorar por no poder comer, hasta anular planes por miedo a que algo saliese mal por mi diabetes.
Desde que empecé con el proyecto de La Azucarilla hace 3 años todo ha ido mucho mejor, ya que el mundo de las redes me ha enseñado conceptos que desconocía sobre mi diabetes y que a día de hoy me ayudan a tener una mejor gestión.
Ha sido un cambio sin lugar a dudas de los mejores… Echando la vista atrás estoy muy orgullosa de todo lo aprendido, ya sabemos que no es fácil pero con ganas y esfuerzo todo se consigue, me gusta pensar que todos los conocimientos diabetológicos que he desbloqueado me darán una mejor calidad de vida.

Como amante de la repostería... ¿tardaste poco en pensar en dulces cuando te dieron el diagnóstico?

Como amante de la repostería, al tener una formación escueta antes de empezar en redes, me dedicaba tanto yo, como mi familia a mirar productos “Sin azúcares añadidos” para poder darme caprichos, siempre me han gustado esos “dulces” y cuando te prohíben algo es cuando más lo deseas…Te hablo de 10 años atrás.
No obstante, estoy muy contenta de ver cómo ha evolucionado la educación diabetológica en los hospitales, porque hoy en día todo ésto apenas pasa, ya que se le dedica más tiempo a enseñar al paciente de forma adecuada para que no limite alimentos, sino que aprenda a gestionarlos.
Pero todo eso cambió con la información que conozco a día de hoy y con la decisión que tomé hace 2 años de estudiar nutrición y dietética. Disfruto mucho haciendo recetas/postres “Low Carb” se me hace retador y algunas veces no sale bien, pero cuando doy con la fórmula de la ecuación estoy deseando compartirla.

No renunciaste a los pasteles, y ahora buscas la forma de hacerlos más saludables. ¿Qué consejo básico le das a los/as golosos/as que nos leen?

Mi consejo es que si dispones de tiempo, trates de hacerlo en casa, con ingredientes que te faciliten una mejor gestión glucémica, en mi caso, nunca falta en mi dispensa almendra molida, un chocolate puro, cremas de frutos secos.. Hacer un postre rico, con pocas raciones de hidratos es muy gratificante, además, compartir ese ratito en la cocina con la familia o amigos es divertido. Y si no te apetece liarte, cada día hay más negocios que se dedican a ofrecer postres saludables y con poco hidratos.

Destaca mucho tu talante a la hora de hablar de la diabetes. ¿Con humor se hace todo más llevadero?

Al menos yo lo veo así y es algo que siempre ha formado parte de mí. Me hace muy feliz hacer reír a los demás y tengo el reto de conseguir sacar sonrisas a través de mi patología, que ya es bastante complicada y pasamos mucho tiempo preocupándonos por la gestión. Pienso que el humor, siempre desde el cariño y respeto, hace mucha falta.

Sabemos que eres usuaria de sensor y bomba. ¿Hasta qué punto nos pueden cambiar la vida las nuevas tecnologías?

Dan muchísima calidad de vida, eso sí, necesitas una buena base de conocimientos diabetológicos previos antes de dar el paso y algo de tiempo para adaptarte y conocer cómo funciona tu diabetes con bomba de insulina.
Una vez dominamos ésto, las facilidades que te aporta son muy amplias.

Un clásico, ¿por qué Azucarilla de Tormes?

Me vino a la cabeza el principio de esa famosa novela picaresca, en la que el Lazarillo tiene que guiar al ciego y lo junté todo un poco… Quiero servir de ayuda a esas personas que han estado en mi misma situación de no saber, de buscar una guía para poder aprender y bueno mi mente absurda hizo el resto.

Uno de tus proyectos es el podcast Plan Diabetes. ¿Nos hablas un poco sobre él?

La verdad es que éste proyecto es cosa de dos, te hablo de mi amiga María, profesional del mundo del audiovisual y una servidora.
Plan Diabetes es un podcast que se dedica a dar visibilidad a la diabetes sin tecnicismos, haciéndola accesible a todos los públicos, además de normalizar ésta patología dándole nuestro toque de humor personal.
He de añadir que estamos muy contentas de empezar con la segunda temporada el 5 de octubre, pues viene cargada de sorpresas, invitados y momentos divertidos ¿Os apuntáis? Será en directo a través de Twitch e Instagram y nos podéis encontrar en otras plataformas como YouTube, Spotify o TikTok.

Sabemos que quieres unir tus vocaciones de dietista con la de comunicadora en diabetes. ¿Va camino tu sueño de cumplirse pronto?

Eso es, estoy trabajando mucho en ello, tengo pensado terminar en Febrero la formación de dietista y ya hay algunos proyectos en mente. Os iré diciendo.
 

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Sexo y diabetes tipo 1, por Mercè Llorca

Sexo y diabetes tipo 1

Sexo y diabetes tipo 1, por Mercè Llorca

Hoy la pentacampeona de España de baile, Mercè Llorca, nos habla de la sexualidad dentro de la diabetes.

Las relaciones sexuales son algo de lo más normal y común entre todas las personas, todos las practicamos y forman parte de nuestra vida cotidiana. Así que me parece mentira que, en el siglo en el que estamos, aún siga siendo un tema tabú cuando hablamos de diabetes tipo 1.

Lo primero que me gustaría dejar claro (y aquí ya os hablo desde mi experiencia personal) es que el hecho de vivir con diabetes tipo 1 no supone prácticamente ningún impedimento o limitación a la hora de practicar sexo. Y digo prácticamente porque al final el sexo no deja de ser una actividad física, así que está claro que corremos el riesgo de padecer una hipoglucemia mientras lo practicamos. Cosa que se soluciona rápidamente haciendo una “parada a boxes”, tomando algo de glucosa y retomando la carrera con aún más fuerza si cabe.

Lo segundo es que los dispositivos que llevamos en el cuerpo no van a suponer una limitación.

La bomba de insulina puede desconectarse si es necesario, y podéis creerme cuando os digo que he sufrido más accidentes con los sensores y cánulas entrenando que en la cama. Solo es cuestión de buscar la manera e incluso usar la imaginación.

Y por último, pero no menos importante, los cuerpos con “gadgets” pegados no van a hacernos menos atractivos a ojos de los demás. La diabetes no nos define ni nos marca y si alguien, alguna vez, nos rechaza por ese motivo no se merece ni que nos planteemos la idea de tener ningún tipo de relación con él/ella.

Lo mejor siempre es hablarlo con naturalidad, la mayoría de problemas solo existen en nuestra cabeza y repito una vez más, si alguien no se siente cómodo con nuestra condición, el problema es solo suyo.

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Double check, por Jedi Azucarado

La hipervigilancia de la diabetes

Double check, por Jedi Azucarado

Hoy Óscar López de Briñas (Jedi Azucarado) nos habla sobre la hipervigilancia de la diabetes. ¡Y es que la tecnología debe servir para preocuparnos menos, no para estar más pendientes que antes!

El llamado double check es la marca de verificación que en las conversaciones de Whatsapp nos permite saber que la otra persona a la que escribimos ha recibido nuestro mensaje. Algo así como quedarse tranquilo, porque sé que mi interlocutor ya tiene mi mensaje en su teléfono. Saber que lo que he dicho no caerá en saco roto perdido por el infinito éter de la nube. Quién sabe si lo último que dije no le llega y eso provoca una ruptura en el hilo de la conversación que acabe haciendo por un efecto mariposa que el universo colapse sobre sí mismo.

De vez en cuando nos gusta encontrar algo que nos dé paz, como el calmante double check. Porque hoy vivimos permanentemente agobiados y estresados. Vivimos agarrados al móvil, queriendo saber, queriendo que el otro a quien hablamos nos conteste inmediatamente. Queriendo que lo que acabamos de comprar por internet llegue en 24 horas y si puede ser, en menos. Queremos que todo sea inmediato porque el móvil nos hace pensar que todo es tan fácil como las posibilidades que nos brinda. Un aparato paradójico que nos permite hacer de todo, pero de igual modo también nos convierte en estresados y maniacos. Algo que nos facilita la vida, pero a la vez nos genera estrés y otorga una dosis de ansiedad a nuestra vida.

Curiosamente, y de igual modo que con el móvil y el Whatsapp, en nuestra diabetes también hay situaciones en las que sin darnos cuenta queremos encontrar esa calma en esta vida abrumadoramente tecnológica. Especialmente si hablamos de algo que desde que entró en nuestra diabetes lo cambió todo: los sensores de glucosa. Algo que nació con el objetivo de dar paz. De restar dependencia. De quitar vigilancia.

De reducir la ansiedad del no saber. Pero que curiosamente con los años se ha ido convirtiendo en dependencia. En una especie de mono. En algo que no podríamos quitar de nuestra vida a día de hoy. Y en algo que también está generando en muchas personas una excesiva vigilancia.

Personalmente, yo preferiría que me quiten un dedo de la mano antes que mi sensor de medición continua de glucosa. Lo digo en serio. Ya no puedo vivir sin él. Y cuando alguna vez me quedo sin sensor durante horas por algún problema puntual, realmente lo paso mal. Pero lo que me hizo pensar fue cuando hace unos días decidí ponerme un segundo sensor en el otro brazo porque el “principal” tenía ciertas lagunas en sus mediciones, dejando de medir continuamente como debería. Al estar conectado a una bomba de insulina, quería estar seguro de que estaba funcionando bien, porque de sus mediciones dependía la infusión de mi bomba. Y decidí ponerme otro sensor de otra marca en el otro brazo. Y ese fue mi double check de Whatsapp. Para quedarme tranquilo. Pasé de tener una a dos mediciones de glucosa simultáneas. Así pude comprobar que el sensor principal estaba funcionando bien. Y por la calle… haciendo deporte… en el trabajo… antes de las comidas… siempre tenía esa verificación, ese double check: el sensor 1 medía y el sensor 2 lo corroboraba. Era algo así como los sistemas de redundancia que se establecen en informática para la salvaguarda de datos en el entorno empresarial.

¿Una exageración? Sin duda. ¿Patológico? Espero que aún no. Pero fue la demostración de que como decía más arriba, hoy ya me siento incapaz de prescindir de esta tecnología. Sin embargo, lo peor de todo fue la sensación que me quedó cuando terminó la vida de ese segundo sensor.

Al quitármelo, empecé a notar que me faltaba algo. Desconfiaba del sensor que me quedaba (el principal). Estaba menos tranquilo que cuando llevaba dos. Por suerte, sé reequilibrarme mentalmente de este tipo de dependencias e hipervigilancias porque ya las viví hace muchos años, antes de la era tecnológica que vivimos hoy.

Así que mi conclusión es que creo que siempre queremos más. Más y más tranquilidad en nuestra vida con diabetes. Antes queríamos un sensor. Luego quieres dos ¿Qué será lo próximo? Mejor no saberlo.

De momento, he desactivado también el double check de mi Whatsapp. Si mi interlocutor lee mi mensaje mañana o quizá no le llega nunca, el mundo seguirá dando vueltas. Como mi diabetes, que seguirá haya lo que haya para gestionarla y controlarla. Pero siempre con la cabeza en su sitio.

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Una diabetes más visible, por Azucarilloman

Enter a short introduction.

Una diabetes más visible

Una diabetes más visible, por Azucarilloman

¡Hola de nuevo azucarillos!
Oye, menudo calor que estamos pasando, pero claro, lo más normal del mundo si tenemos en cuenta las fechas en las que nos encontramos. ¿Cómo lo estáis llevando?

Con este calor que estamos pasando desde hace ya días, nos hemos visto en la obligación de desempolvar la ropa de verano y… ¡la cantidad de personas que vemos con algún tipo de sensor de medición de glucosa en el brazo!, que no os moleste por favor, pero, que bien encontrarte con alguien al que le ves el sensor en el brazo y sin conocer a esa persona… sentirte super unido a esa persona.

Mirad, como anécdota personal os contaré que en mi localidad yo fui el primer niño que tuvo diabetes tipo 1, hasta entonces, conocíamos a alguna que otra persona mayor y con diabetes tipo 2, pero poco más. Lo que hizo que yo nunca tuviera a alguien en el que fijarme (“diabetilmente” hablando), hasta que por primera vez vi en Disney Channel a Nick Jonas portando una bomba de insulina. Flipé. ¡Alguien cómo yo, con diabetes, estaba saliendo por la televisión, no estaba solo!, quise hacerme amigo suyo, pero por lo que fuera, no cuajó jeje.

Es cierto que uno de los tantos motivos por los que creé Azucarilloman, fue, además de compartir un estilo de vida con diabetes desde el punto de vista positivo, conocer a más gente que compartiera condición conmigo, me encanta que, en un momento determinado, puedas recurrir a ellos buscando ayuda o consejo igual que ellos pueden recurrir a mí, siempre lo digo, si necesitan cualquier consejo.

Es cierto que la cantidad de niños y de niñas que veo y veis por la calle llevando algún sistema de medición de la glucosa, seguro, coincidiréis conmigo, que ha aumentado muchísimo. Y es curioso cruzarte con alguien de ellos y sentir lo que comentaba antes, esa unión tan especial, en la que piensas la de noches sin dormir que llevará a sus espaldas, las hipoglucemias, hiperglucemias, frustraciones…

Me alegra ver, que, dentro de la mochila que supone la diabetes, los niños tengan cada vez más y más referentes en los que fijarse tanto en redes sociales como en televisión y con los que comprobar que la diabetes no tiene porqué suponer ningún límite a la hora de conseguir nuestros sueños.

No os quito más tiempo, seguro que os está llamando tanto como a mi un bañito en la piscina.
Eso sí, cuidad esos sensores y que no se pierdan por el agua.

Como siempre, nos seguimos leyendo por redes sociales.
 

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¿Qué es Making Diabetes Easier?

Making Diabetes Easier es la marca común de toda la actividad de Diabetes del grupo Air Liquide Healthcare en Europa. Novalab es la marca que engloba la actividad de diabetes en España con la que queremos ayudar haciendo la diabetes más fácil.

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